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infarto silenciosoSus síntomas pueden pasar desapercibidos, sobre todo en las mujeres, y dan la cara cuando el peligro está muy cerca. Para prevenirlo, cuida tu alimentación, vigila tu tensión arterial y haz ejercicio.

Celia, de 38 años, madrileña, estaba atendiendo a un cliente en la tienda de ropa en la que trabajaba cuando notó una sensación ‘rara’, no dolorosa, que le iba desde el pecho hasta la mandíbula y los dientes. Alarmada, se sentó y dijo en voz alta lo que le pasaba. Aunque parezca lo contrario, era su día de suerte. El cliente era el doctor cardiólogo en un hospital en Madrid.

‘Si no llega a estar el doctor, no hubiera sabido que aquella sensación era síntoma de infarto y quizá no me hubieran llevado a tiempo a urgencias’, dice Celia, quien, tras una angioplastia, pudo volver a casa a los pocos días. Un mes después, una prueba de esfuerzo que le hicieron indicó más bloqueo arterial. Antes de que acabara el día, estaba en la sala de operaciones sometiéndose a un ‘by-pass’; tenía cinco arterias bloqueadas.

El de Celia es un caso tan excepcional como ilustrativo. Acumulaba, al menos, tres factores de riesgo:

  • Antecedentes familiares de trastornos cardiacos.
  • Era fumadora.
  • Muy golosa y poco aficionada a la cocina, su dieta estaba llena de platos preparados, bollos, helados, pizzas de encargo.

Tras el susto, Celia cambió radicalmente sus hábitos: ‘Ya no fumo, hago ejercicio, como de forma sana… Si hubiera sabido lo que sé ahora, hubiera pedido que me mandaran hacer pruebas de esfuerzo y chequeos regulares; hubiera comido mejor y dejado de fumar antes de sufrir el infarto y hubiera evitado el estrés… Mira, creo que lo que me pasó tiene su parte positiva, porque me ha hecho ver la vida de otro modo. Cosas que antes me sacaban de quicio ya no me alteran. También evito a la gente negativa. Me da igual quien sea’.

Aprende a reconocer los síntomas

  • Sensación de presión o dolor torácico intenso que se prolonga más de unos minutos.
  • Dolor que se extiende desde el pecho a los hombros, el brazo e, incluso, a los dientes y la mandíbula.
  • Episodios frecuentes de dolor u opresión torácica.
  • Dolores en el estómago y parte alta del abdomen.
  • Falta de respiración.
  • Sudor intenso.
  • Sensación de muerte inminente.
  • Confusión y aturdimiento.
  • Desmayo, náuseas y vómitos.