Compartir

imprinting bebeEstudios demuestran que cuando el bebé es puesto en contacto con su madre apenas nace, su desarrollo psicomotor es mejor, pesa en promedio 750 gramos más al cabo de seis meses y el amamantamiento es de mejor calidad. De lo contrario, su crecimiento se reciente y los niños se enferman con más frecuencia.

Cuando el especialista en conducta animal, Konrad Lorenz, observó que patitos recién salidos de sus huevos lo confundieron con su madre al verlo moverse cerca de ellos -tras lo cual lo seguían a donde él iba-, decidió bautizar el fenómeno como imprinting, para dar a entender que su imagen se había marcado de manera irreversible en el sistema nervioso de estas aves recién nacidas.

Aunque trabajos posteriores demostraron que el fenómeno del imprinting no era tan instantáneo como lo creyó este Premio Nobel de Medicina, sino que había cierta flexibilidad en él, la importancia de los primeros minutos de vida en la relación madre-hijo siguió cobrando relevancia para los científicos. En castellano se empezó a hablar de “apego”, demostrándose que si éste es bueno, tiene como resultado una lactancia materna de mayor duración y calidad y favorece un mejor desarrollo sicomotor.

Se ha visto que el apego o imprinting se va a producir de todas maneras y no hay que pensar que quien no tuvo al niño en sus brazos esos primeros minutos esta liquidado.

Lo que pasa es que a quien tiene la oportunidad de vivir estos intensos primeros minutos de vida, se le facilitan mucho las cosas, ya que parece que toda nuestra genética está preparada para ese instante.

Tanto es así, que aunque vemos al recién nacido casi siempre durmiendo, en estos 45 minutos iniciales está en un estado de alerta total, con sus ojos abiertos y sin dormir, mientras la madre siente un fuerte deseo de tenerlo en sus brazos.

Hasta hace algunos años, el desconocimiento de la importancia de este tiempo llevaba a los médicos a poner de inmediato gotas de nitrato de plata en los ojos del recién nacido, para evitar una infección por gonococo.

Esto dejaba al niño medio ciego. Ahora las gotas se aplican después de una hora, y tienen el mismo efecto preventivo. Lo mismo a la madre, que apenas nacía el niño le inyectaban un valium para que se tranquilizara, lo que la dejaba a la mamá lenta y poco reactiva para tener este encuentro con su hijo. Y todo esto pensando que se hacía para bien.