Compartir

ruta de la plataLa historia de la Ruta de la Plata se remonta al principio de los tiempos. Los romanos simplemente tuvieron la tecnología adecuada para pavimentar y perpetuar un sendero recorrido por comerciantes desde tiempos prehistóricos. El flujo era bidireccional: los astures se comunicaban con el fértil sur y los Tartesos comerciaban con el norte de la península. El camino condujo el tráfico de los metales preciosos extraídos de las minas asturianas hacia la rica región de Bética.

Tal vez su nombre venga de este hecho, aunque se manejan varias hipótesis: hay quien le atribuye un origen latino, “platea” significa vía pública; mientras que otros le confieren un origen etimológicamente islámico, ya que “balata” quiere decir camino pavimentado.

Lo que empezó como una necesidad logística para la civilización romana, se convirtió en una imprescindible vía para el comercio y la expansión. La Ruta era pues un foco de riqueza, y a lo largo de su recorrido emergieron y se enriquecieron ciudades y mansiones: Sevilla, Zafra, Mérida, Cáceres, Plasencia, Salamanca, Zamora… Esta ruta permitía además un acceso rápido al Mediterráneo, para la comunicación con Roma.

En el medievo, la Ruta de la Plata sirvió para conducir las huestes árabes hacia la conquista de los territorios cristianos del norte y, siete siglos después, para que los mismos contingentes cristianos reconquistaran sus tierras del sur del Duero. Por eso, además de espléndidas ciudades, se levantan en sus márgenes castillos y fortalezas. También ingleses y franceses utilizaron este camino para luchar en la guerra de la Independencia. Y por qué no decir que fue una de las rutas alternativas a la Cañada de la Vizana recorrida por las ovejas españolas. Como puede verse, ha sido una vía muy transitada… por hombres y animales. Es inevitable que su trazado haya servido de base para construir carreteras ya en el siglo XIX. A finales de esa centuria se intentó potenciar su atractivo turístico con la creación de la línea de ferrocarril Astorga-Palencia, que se bautizó con el nombre de “Tren de la Ruta de la Plata”, aunque actualmente está fuera de servicio.

Sea como fuere, la Ruta de la Plata, extendiéndose paralela a la actual frontera con Portugal, recorre trescientos ochenta kilómetros desde el Puerto de Béjar al de Pajares, uniendo así las ciudades de Mérida y Astorga. Constituye, junto con la ruta del Duero y el Camino de Santiago (vías con las que se cruza en el norte de la península), parte del entramado de calzadas que atravesaban la península desde época romana y que han servido para la propagación de la cultura, la historia, el arte y la religión en nuestro país. En la actualidad pueden contemplarse tramos de la antigua vía pavimentada por los romanos, donde los caballeros medievales han sido sustituidos por ciclistas y montañeros que recorren esta ruta que ha sido testigo de las conquistas y reconquistas de España.