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hablar sexo niñosA partir de los dos o tres años, comienzan a preguntar de dónde nacen los niños o cómo entran en la tripa de mamá, y a descubrir su propio cuerpo. Lo mejor es darles respuestas sencillas, claras, verdaderas y sobre todo con la mayor naturalidad posible.

La información adecuada 

La curiosidad sobre las diferencias sexuales se plantea antes de los tres años, y a los cuatro es habitual que aparezcan preguntas sobre cómo se nace.

La naturaleza psicológica del niño tiene el deseo de investigar y comprender el mundo, entender su cuerpo y saber sobre su origen.

Si se le hurta la información sobre la sexualidad, ésta quedará como algo de lo que no se puede hablar y se relacionará con lo prohibido.

Cuando se le enseña a nombrar las partes del cuerpo, conviene nombrar el sexo con las palabras ‘vagina’ y ‘pene’, evitando términos como ‘cosita’, ‘pito’, etc.

El niño tiene derecho a saber sobre el sexo en la medida en que lo desee, porque es el que marca la medida de su capacidad para entenderlo.

Si no se le informa como algo que le pertenece y que tendrá un desarrollo, se le impedirá vivir la sexualidad de una forma sana. Y además corre el riesgo de enterarse de forma errónea.

Háblales de sexo y amor 

Cuando un niño pregunta sobre el origen de su vida, hay que explicarle el acto sexual, pero hay que hablarle también de amor.

Se recomienda contestar a esta pregunta remitiéndose al deseo de vivir del hijo, por ejemplo: ‘Tu querías nacer y nosotros queríamos tener un hijo. Nos encontramos los tres y tú comenzaste a crecer en mi vientre’. El acto sexual no lo explica todo. Si sólo les contamos la esfera fisiológica, convertimos, al cuerpo en mera carne.

Hablar con los hijos es conveniente siempre que ellos quieran, y hay que dejarlo cuando no deseen más información. Ellos la irán pidiendo según sea su maduración psicológica.

Pero si pretenden conocer detalles de nuestra vida sexual, entonces hay que decirles que no les incumbe, pues pertenece al ámbito de nuestra intimidad.

De la misma forma, cuando comienzan a masturbarse, conviene informarles de que es algo para hacer en privado. Además de sexo, hay que hablarles de amor y de placer.

Cuestión de naturalidad

Es normal que los niños comiencen a hacer preguntas sobre el sexo a partir de los dos años. Si a los seis o siete no lo han hecho, hay que provocar momentos en que se les explique.

Hay que decirles que el acto sexual sólo puede realizarse cuando el cuerpo del niño ha alcanzado el estado adulto. Conviene señalarles que no se puede hacer con el hermano o con la hermana, con el padre o con la madre. Hay que hablarles de que el sexo es una conjunción de deseo, placer y amor.

Se debe contestar siempre de forma sencilla y clara a todas sus preguntas. No es conveniente escandalizarse por sus juegos. Si consideramos conveniente interrumpirles, hagámoslo de forma discreta, sin culpabilizarlos. La masturbación infantil es la manera que tienen de investigar su cuerpo.