Compartir

guía trotamundoHay gente de posibles que se pasa la vida hablando de los viajes que va a hacer y nunca hace. Y hay gente con los bolsillos vacíos que se pasa la vida de aquí para allá ¿Cómo lo hacen?

En este especial “La Guía del Trotamundo” te contamos algunos secretos para viajar por muy poco dinero.

¿Qué es un trotamundos?

El trotamundos es un viajero con poco presupuesto que tiene más de explorador que de turista. Su carácter individualista y sus reducidos recursos le dejan fuera de los viajes organizados, así que se lo monta barato por su cuenta.

A medio camino entre Marco Polo y un vagabundo, el routard (trotamundos en francés), llega (en auto-stop, carreta de heno, bici o autobús de línea) a los sitios más recónditos, desconocidos para el turismo masivo.

Se le reconoce fácilmente por la mochila y el pantalón corto (aunque la verdad es que cada vez hay más trotamundos correctamente vestidos y con maleta rígida), por la edición en su idioma de la famosa Guide du Routard, y porque come bocadillos en los parques.

Los trotamundos se mueven en solitario o en grupos pequeños, se mezclan con la población local en restaurantes y transportes públicos y participan de la vida cotidiana del lugar que visitan. Las primeras palabras que chapurrean en el idioma del lugar que visitan son los números, pues andan preocupados por los precios.

El globetrotter (trotamundos en inglés) huye (o su presupuesto no le permite visitar) los lugares y actividades especialmente diseñadas para turistas (cenas con espectáculo, excursiones de un día guiadas, tiendas de souvenirs, etc.).

Despertar al trotamundos que uno lleva dentro tiene mucho de renuncia: la clase turista es más incómoda que la primera, los dormitorios comunes más ruidosos que la suite de lujo y el transporte público más farragoso que el taxi.

Pero por ese poco dinero con el que cuenta, los placeres son los mismos y, al contrario que el turista de alto estánding, vive más de cerca el país visitado, conoce a mucha gente y, sin duda, se divierte mucho más.

La mochila del trotamundos

Para el trotamundos, prevenir es ahorrar. Los chascos (como el precio de un taxi, de un impermeable, o la necesidad de pagar peajes en las autopistas), van sumando y sumando pequeñas cantidades y pueden encarecer mucho el viaje.

Una mochila bien hecha contiene todo lo que se va a necesitar durante el viaje y muy poco más. Esto es todo lo que debes salir para preparar tu equipaje.

Recomendaciones antes de salir

Antes iniciar la aventura de viajar hacia un país que no conoces, intenta recopilar toda la información que pueda ser útil para tu viaje, como por ejemplo:

  • Documentos necesarios para entrar (pasaporte, visados, permiso de conducir, etc.).
  • Moneda y formas de pago (cheques de viajero, divisas aceptadas, tarjetas, etc.).
  • Vacunas y asistencia sanitaria (documentos de la Seguridad Social para Europa, seguros privados, etc.).
  • Guías de viaje y planos de ciudades (gratis en origen y muy caros en destino; las guías de viaje las puedes sacar de las biblioteca pública y ahorrarte unos duros).
  • Previsiones meteorológicas (periódico o internet), para acertar con la maleta.
  • Para viajes en coche, averigua qué seguros necesitas y si hay que pagar por utilizar las autopistas.
  • Si vas a usar trenes, barcos o autobuses, entérate de los horarios y precios antes de salir.
  • Presta atención a las noticias de ese país: cuidado con las huelgas, catástrofes. . .

Guías de viaje

Consultar algunas guías de viajes antes de salir puede ayudarte a decidir algunas escalas de tu destino y a desechar otras y, sobre todo, a hacerte una idea general de lo que te vas a encontrar.

Lo malo es que las guías de viaje son caras y ninguna es realmente completa así que, ahí van algunos trucos para ahorrar también en este capítulo:

  • Visita o pide por escrito documentación a las oficinas de turismo de tu país de destino. Facilitan planos de ciudades, folletos turísticos y programas de actividades culturales. Muchas tienen folletos especiales para turistas de bajo presupuesto.
  • Nadie te dirá nada si te pasas una tarde consultando la sección de viajes de una buena librería: así podrás comparar libros y tomar algunas notas.
  • En muchas bibliotecas públicas prestan guías de viajes: aprovecha para sacar de ahí las que cuestan más caras en las librerías (generalmente las que tienen muchas fotos).
  • Utiliza la red, hay todo tipo de páginas web institucionales de ciudades, regiones y países, y también las experiencias de muchos trotamundos. Puedes consultar directorios de alojamientos, horarios de museos. . .

Qué meter en la mochila

La mochila, símbolo por excelencia del trotamundos, parece una buena aliada, aunque los viajeros baratos experimentados recomiendan ir dejando de usarla, pues, se identifica con el turista cutre y produce cierto rechazo. El petate blando y la pequeña maleta con ruedas ganan terreno.

Cuando se viaja de acá para allá, subiendo y bajando de trenes, metros y autobuses, no se puede llevar un maletón con 30 kg. de ropa. Los trotamundos curtidos aconsejan que el peso total del equipaje no pase de los 10 kg.

Lleva poca ropa, de tipo deportivo (vaqueros y camisetas), y un atuendo más elegante para noches especiales. Un par de zapatos de trote, deportivas y chanclas parecen suficientes para el viaje.

Necesitarás un jersey para los días frescos y una parka veraniega si viajas por el norte de Europa. Un bote con detergente líquido será una bendición: mejor darle un enjuagón rápido a las camisetas y a la ropa interior que llevar demasiadas.

El neceser de aseo debe ser mínimo: jabón, cepillo de dientes, peine, útiles de afeitar, cremas y poco más, pues en los baños comunes no hay ni tiempo para usarlos, ni espacio donde dejarlos.

Otros enseres útiles para trotamundos:

  • La navaja suiza. El arma por excelencia del ejército suizo, la navaja multiusos, resulta un útil compañero de viaje: abre latas, saca corchos, rebana salchichones, corta las uñas
  • El candado. Necesario si se frecuentan los albergues juveniles, para proteger tu taquilla.
  • Las chanclas Las duchas del pasillo te darán menos repelús.
  • La bandana. pañuelo multiusos que lo mismo vale de antifaz para dormir que para sujetarse el pelo o protegerse la garganta.
  • Sábanas y toallas. Cuando se pernocta en albergues y dormitorios universitarios puede que no haya sábanas ni toallas, por lo que hay que contar con echar en la mochila un saco sábana especial para estos alojamientos (se vende en cualquier tienda de camping) y una toalla mediana.

Cómo llegar a tu destino

Una partida importante del presupuesto de un viaje al extranjero, sea barato o caro, se la lleva el desplazamiento.

Aquí tienes algunos trucos para reducir ese capítulo.

En avión

Mucha gente sigue pensando que el avión es la forma más cara de viajar y, sin embargo, cuando el trayecto pasa de los 1.000 kilómetros puede resultar la manera más barata de llegar donde uno quiere.

Las compañías aéreas siempre han tenido algunos billetes a buen precio, pero la guerra de las ofertas (ahora todas anuncian vuelos a París por 9.800 pesetas) e Internet, han puesto los aviones al alcance de los turistas más pobretones. La red a sacado al mercado (a precios módicos) todos esos asientos vacíos de los vuelos regulares.

Las principales webs especializadas en viajes tienen interesantes ofertas de vuelos sujetas a condiciones especiales: no admiten cambios, hay que pasar un mínimo de un fin de semana…

Aquí puedes ver nuestra Guía para conseguir ofertas en viajes.

En autobús

Viajar por carretera permite ver paisajes e intimar con otros trotamundos. Desde España parten viajes en autobús a varias ciudades europeas, pero es muy incómodo y sale casi al mismo precio que el avión.

Por suerte, los trotamundos pueden hacer recorridos en autobús por Europa y el Mediterráneo gracias a un pase temporal similar al Interrail, pero más barato, con la empresa Eurolines.

Los precios del pase varían según la temporada, el período por el que se contrata y la edad del viajero, pero resultan muy interesantes para trotamundos que deseen visitar muchos lugares diferentes.

Este billete permite hacer múltiples paradas y eliminar muchos gastos en transporte interior; los trayectos rara vez tienen suplementos, una de las desagradables sorpresas que suele dar el Interrail.

Desde el sitio en Eurolines en Internet puedes consultar horarios y precios de sus filiales en todos los países, lo que resulta muy útil.

En coche y en coche compartido

Los viajes en coche salen a cuenta cuando el vehículo va ocupado por tres o más personas, aunque a la hora de hacer el presupuesto se debe contar con una partida importante para peajes de autopistas (casi siempre hay que pasar por Francia, donde son bastante caras), aunque en Alemania son todas gratuitas.

Viajar por carreteras secundarias es una forma de eludir el peaje, pero hay que calcular bien si lo que uno se va a gastar en comer y en dormir por ir más lento compensa en el precio total del viaje.

También hay que contar con que en algunos países (como Suiza o la República Checa) cobran un impuesto muy elevado por utilizar sus autopistas. A los habitantes del país les compensa, porque es válido para todo el año, pero quizás al trotamundos no.

Otra opción para que el viaje en coche resulte más económico es compartir los gastos con otras personas que van en tu misma dirección. Es una fórmula casi desconocida en España, pero muy extendida en Alemania, donde existe una Central de Coches Compartidos que pone en contacto a conductores con plazas vacías y a gente que está buscando coche para determinados trayectos.

Transporte público

Si cuidamos nuestro bolsillo a la hora de contratar un billete de avión o de autobús, no podemos arruinar nuestro presupuesto tomando un taxi desde el aeropuerto hasta el hotel, pues fuera de España los taxis son prohibitivos.

Internet se convierte de nuevo en un arma preciosa para investigar el mundo del transporte público. Casi todas las ciudades europeas explican en sus webs oficiales el funcionamiento y tarifas de su metros, trenes y autobuses urbanos, así que podrás desembarcar sabiendo perfectamente qué hacer para llega a tu destino y cuál es camino más barato.

Antes de asustarte con los precios que te vas a encontrar, debes saber que la mayoría de ciudades ofrecen tarjetas válidas para usar de forma ilimitada todos los transportes públicos de una ciudad durante un período de tiempo determinado (uno, tres o cinco días).

¿Dónde duerme el trotamundos?

El trotamundos con muchas muescas en la mochila sabe qué le espera cuando llega la hora de dormir. El de nuevo cuño ha de adaptarse, sobre todo si ha hecho algún viaje organizado, puesto que las comparaciones serán más odiosas que nunca.

Los paquetes (avión + alojamiento) que se contratan en las agencias se basan en hoteles de al menos tres estrellas, lo que encarece bastante el coste total del viaje. Por falta de capacidad o servicios, nunca se tienen en cuenta esas pequeñas pensiones y hostales que existen en todas las ciudades, y menos aún los albergues juveniles y residencias universitarias.

Una persona capaz de renunciar por unos días a un cuarto de baño privado y capaz de dormir con un poco de ruido o luz tiene mucho terreno ganado, pues esos alojamientos inexistentes para el turoperador pueden resultar muy económicos.

Hostales y pensiones

Suelen estar alrededor de las estaciones de tren y en los centros de las ciudades y son muy fáciles de localizar. Muchos aparecen en Internet. Algunos se presentan como especiales en las guías para trotamundos y admiten reservas on line.

Albergues juveniles

Tienen grandes dormitorios con literas y baños comunes, aunque algunos cuentan con habitaciones familiares. Los de la Red Internacional dan preferencia a los menores de 30 años con carnet oficial, pero también hay una página web de los hostales independientes. La reserva se puede hacer via e-mail.

Residencias universitarias

Los cuartos de los estudiantes se alquilan a turistas, no necesariamente estudiantes, en vacaciones. Los hay por toda Europa. Sus comodidades varían pero el estándar es habitación sencilla o doble y baño en el pasillo. Ofrecen la mejor relación calidad-precio, pues permiten bastante privacidad, limpieza y confort a precios módicos.

Casas particulares

En muchas ciudades os abordarán personas que os alquilan una habitación en su casa. Regatead siempre y aseguráos de que no está en un barrio perdido. Lo mejor es verlas antes de aceptar, pero suelen ser una buena opción.

Qué come un trotamundos

Viajar al estilo trotamundos no implica necesariamente llenar la barriga a diario en cadenas de hamburgueserías, porque no hay estómago ni paladar que resistan semejante dieta. Además no sale nada barato.

El viajero de bajo presupuesto tiene que estrujar el ingenio para comer, pero le esperan gratas sorpresas, como la comida puestos callejeros, los bocatas de fiambre local y los festines de spaguetti (hoy cocinan los franceses y mañana nosotros) en la cocina del albergue juvenil.

Procura llevar unas bolsitas de café instantáneo, unas galletas, unas barritas de müesli o unas sopas de sobre en la mochila para casos de emergencia (o para equilibrar el presupuesto un día de muchos gastos).

Un buen truco en una guía para trotamundos es cambiar los hábitos de comidas durante el viaje. Si tu hotel ofrece desayuno buffet, aprovéchalo al máximo para aguantar el día con la energía muy alta. Puedes picar algo (fruta, un bocatín o una ensalada) a mediodía y cenar muy temprano en un restaurante. Así te acoplarás más a los horarios de fuera de España y perderás menos tiempo buscando restaurantes y comiendo.

Supermercados

Incluso en los países más caros, comprar la comida en el supermercado sale mucho más barato que acudir al restaurante. Además, los hostales juveniles suelen tener una cocina a disposición de los huéspedes. Tanto allí como en los comedores se conoce a mucha gente.

Encontrarás sin problemas tiendas donde comprar comidas preparadas, latas o fiambres para hacerte un bocadillo. La fruta y los yogures son sanos y calman cualquier ataque de hambruna. Además se llevan en la mochila ligera sin problemas. La botellita de plástico con agua (que se rellena en cualquier fuente) evitará que te cobres 2 Euros por un refresco en lata cuando te dé la sed.

Restaurantes

No se puede presumir de conocer un país si no ha probado la comida local. Acudir a guías especializadas en viajes económicos ayuda a elegir restaurante. De todas formas, siempre hay que leer la carta, con todos sus posibles suplementos, antes de entrar en uno.

Como norma general, que sirve para cualquier ciudad del mundo, los mejores y más baratos restaurantes son los que están abarrotados de público local. Al bolsillo del trotamundos le conviene huir de los establecimientos para turistas, de las cenas con espectáculo y de la cocina exótica (un restaurante chino en Alemania puede ser muy caro).

Las calles muy turísticas y las zonas de negocios tampoco son recomendables para sentarse a la mesa y sí las de estudiantes y los barrios populares. Hay que estar atento a expresiones mágicas como Happy hour (hora feliz, cuando todo cuesta la mitad) o All you can eat (buffets libres donde por una módica cantidad te puedes poner las botas).

Restaurantes universitarios

En algunos países hay comedores especiales para estudiantes (no olvides tu carnet de la Universidad) donde sirven comidas completas a precios de risa. En Alemania se llaman Mensa y ofrecen menús de varios precios (desde 3 Euros). Los de Italia (a un precio medio de 3,5 Euros) son, simplemente, exquisitos.

Qué hago en cada sitio

Si eres un incondicional de las discotecas o el botellón, probablemente tengas que cambiar el chip. El mejor país para hacer vacaciones de copas y bailoteo hasta el amanecer es España, así que, si estos son tus planes, no salgas al extranjero.

La mayoría de las ciudades europeas no cuentan con una noche muy animada y sirven las copas con cuentagotas (a precio de oro, por cierto). Probablemente te interesará levantarte temprano, aprovechar bien el día y acostarte antes de las 12.

Prueba las bebidas locales (tés, cervezas, aguardientes. . .) y déjate llevar por la vida diurna si la noche no tiene demasiadas opciones. Los albergues aconsejan muy bien sobre las posibilidades de salir de noche, así que pídeles ese tipo de información.

Lo mejor es dedicarte a actividades que no tienes en casa: música en directo, animadas terrazas, museos o jardines pueden ser todo un descubrimiento. Ten en cuenta que viajar es conocer, y no debes marcharte de una ciudad sin haber visto algunos de sus lugares más emblemáticos.

En cuanto a las excursiones, huye como de la peste de las que te recomendarán en los hoteles: son carísimas. Además, muchas de las propuestas, como los parques temáticos de loros, o los paseos en moto de agua, carecen de interés. Móntate algo parecido por tu cuenta en autobús o en tren.