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fiestas de mayo cordobaLa fiesta más larga de toda España dura todo un mes: el de mayo. Desde el primer día hasta el último los diferentes barrios cordobeses organizan sus fiestas y exhibiciones de alegría y belleza.

El día de la Santa Cruz, el que inicia las fiestas de Mayo en Cordoba, el 3 de mayo, se celebra intensamente. Durante diez días los vecinos, organizados en asociaciones hermandades, improvisan cruces de flores y junto a ellas, barras de bar donde circula los vinos dulces de Montilla y las tapas más andaluzas. Sin olvidar, por supuesto, la música. Las sevillanas , la banda sonora de esta fiesta, que a diferencia de la de Sevilla es abierta a todo el mundo y en las casetas que se abren a mediados de mes no hay derecho de admisión reservado para nadie, sino que todo el mundo puede entrar y unirse a la fiesta.

Organizar una ruta de “cruces” es la mejor manera de conocer la ciudad de Séneca en profundidad, pero desde luego no la única. Así, después de las cruces –destacan las de la plaza de la Magdalena y las parroquias de Santa Marina y San Lorenzo- tiene lugar el Concurso de los Patios. Concretamente, el tercer fin de semana de mayo.

Organizado por el Ayuntamiento de Córdoba, este concurso premia el patio mejor engalanado. La ocasión es maravillosa para conocer a familias cordobesas y el modo en que viven. Pero, sobre todo, esos patios encalados, con las rejas en las ventanas, las macetas en el suelo y las paredes, y a menudo su pozo. Todo ello para conseguir un ambiente de frescor y belleza, como pequeños oasis imposibles de imaginar si no atraviesa uno los toscos muros de las casas. Por último, el día 25 se conmemora la festividad de la Virgen de la Salud con un recinto ferial, cuyo alumbrado y casetas no tienen nada que envidiar ni a las de Sevilla ni a las de Málaga. Sobre todo por el desfile de caballos y cordobeses vestidos con sus típicos sombreros y trajes a lo largo del Real.

Y todo ello, a orillas del Guadalquivir, con unas vistas preciosas sobre la ciudad con una de las mezquitas más famosas del mundo. Pero no sólo el famoso templo merece visita. Además de la de las cruces y los patios, hay una ruta perenne en Córdoba, la de las tabernas. Una setenta de tabernas ofrecen vinos de denominación de origen de múltiples y ricas variedades. La mayoría se encuentran en la zona de la plaza de las Tendillas, una de las más entrañables de Córdoba. Auténticas y llenas de sabor popular las frecuentadas por los artesanos cordobesas en las calles de San Francisco y María Auxiliadora. En cualquier caso, no olvidéis pedir flamenquines para acompañar los tragos.

Por último, una curiosidad, el museo Julio Romero de Torres. Quizás os suene el nombre por la famosa copla que lo hizo inmortal. El artista que “pintó a la mujer morena” tiene un coqueto rincón en su ciudad natal y en la de su “piconera”, una preciosidad que fue mucho más que su modelo.