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feng shui contra el estresLa vida moderna nos hace vivir puertas adentro cada día más: en el trabajo, nuestros hogares, centros comerciales, gimnasios… Y necesitamos encontrar fórmulas que nos hagan sentir mejor y nos aporten algo de relax, y este sentido el Feng Shui puede ser un método para aliviar nuestro estrés.

No es fácil explicarlo. Pero quienes creen en esta teoría, aseguran que posiciononar de manera armoniosa los objetos, así como el correcto diseño de los espacios nos entregan energías positivas. Es el juego del viento y del agua que sana el entorno y, de paso, nuestras neuras.

Con creatividad, intuición y ciertas precisiones puedes hacer cambios decorativos y de distribución en tu casa o tu oficina para vitalizarlos y, de paso, potenciar tu propia existencia, y reducir es estrés.

El 36,6 por ciento de las mujeres y el 15,7 por ciento de los hombres presentan alguna enfermedad mental relacionada con el estrés. En términos generales, el 25 por ciento de la población entre los 16 y 64 años tienen síntomas que la psicología tradicional denominó neurosis, y que hoy califica de desórdenes de ánimo.

Su familia y amigos pueden hacer mucho para combatir esas sensaciones de rabia, frustración, expectativas insatisfechas y estrés. Pero la luz, la espacialidad, el color y la temperatura mejoran nuestra calidad de vida. Ante todo hay que generar espacios cómodos que inviten a fortalecer las redes de apoyo social que son un gran protector contra los problemas mentales. La iluminación, espacialidad, los colores y la conjugación de estos factores tienen mucho que aportar. Con un resultado claro y específico: ambientes que agradan, acojan y tranquilicen.

La espacialidad es vital y no sólo en el sentido del metraje, sino también respecto de la calidad y distribución de los ambientes. El concepto es que los habitantes de la casa puedan vivir y también estar. La temperatura influye pues si estás en el interior arropado hasta la inmovilidad pasando mucho frío, afecta el estado de ánimo y las relaciones familiares. Sobre la distribución de objetos decorativos, es necesario evitar excesos. Para tranquilizarnos y combatir el estrés, lo ideal es una casa ornamentada, sin mucha combinación de elementos ni contrastes de colores. Lo mejor es la uniformidad con calidez, porque hay que eludir los ambientes melancólicos.

Para un ambiente tranquilo, el azul oscuro es una buena opción, pues se asocia con la noche, el descanso y la intimidad. El café proporciona comodidad, ya que se vincula con el establo, el campo. La gama de los amarillos claros proporciona alivio, relajación mental, pues entrega temperatura al ambiente. El blanco, en tanto, aporta energía al espíritu. Apunta a la renovación y al cambio total. Los naranjos, rojos y verdes no son recomendables si se persigue el relax; los primeros son agresivos y excitantes e invitan a la actividad corporal y mental, y los segundos incitan a acumular energías. Y atención. El gris, muy citado por poetas, no es recomendable, desde ningún punto de vista, pues genera distanciamiento afectivo.

La teoría del Feng Shui es muy oportuna en épocas de angustia y depresión. Los entendidos sindican al chi, una red sutil de principios animadores, como el gran factor que actúa a través de las formas, tamaños, densidad, sonido, olor, textura, colorido y luminosidad.

El Feng Shui propone que imaginemos nuestro hogar y recinto de trabajo como si fuesen un cuerpo con metabolismo propio. Patios y jardines son los órganos que recogen y refrescan las energías; las puertas y ventanas, las bocas y ojos que controlan sus entradas y salidas; y los pasillos y puertas interiores, las arterias y venas que distribuyen estas fuerzas por las habitaciones.