Compartir

fantasias eroticasFantasear es una capacidad humana. Ese “teatro privado” tiene argumento, tema y personajes. El análisis de las fantasías eróticas lleva al conocimiento del mundo interno, donde habitan los deseos y la identidad. La fantasía la promueve el deseo.

El deseo tiene su origen en el recuerdo de las vivencias de satisfacción remotas, por lo que la fantasía tendería a encontrar de nuevo los objetos que se mantienen ligados a esas experiencias.

Nuestra mejor aliada

La posibilidad de crear fantasías eróticas es la mejor aliada para soportar la realidad. En nuestro mundo imaginario podemos sentir y realizar lo que la realidad nos niega.

En todos los casos, incluso en aquéllos en que no deseamos tenerlas y se nos imponen, nos están intentando ayudar, porque siempre hablan de nuestro interior. Merecen que las prestemos atención. Según la sexóloga Wendy Maltz, las fantasías sexuales tratan de resolver conflictos emocionales pasados y aportan a la vida sentimental ingredientes muy saludables. Por ejemplo:

  • Mejorar la autoestima y realzar el atractivo personal. Podemos sentirnos más bellas adquiriendo las cualidades que deseamos y eliminando los aspectos que nos disgustan. 
  • Aumentar el interés sexual, si la relación es poco excitante. Algunas mujeres recrean sucesos de su vida erótica o inventan una fantasía para estimular el deseo. 
  • Alimentar la relación actual. La fantasía es una forma de evadirnos de la realidad, pero también puede, si sabemos utilizarla, mejorar la relación que tenemos. 
  • Satisfacer la curiosidad. La mujer puede imaginar escenas que en la vida real quizá sean tabúes o entrañen riesgo.  

Vista la influencia silenciosa y eficaz que tienen sobre nuestras vidas las fantasías eróticas, ¿hasta que punto somos productos de ellas?

Por qué las mujeres no cuentan sus fantasías eróticas

Guardar en la intimidad la imaginación erótica puede reforzar el sentido de la individualidad y la libertad, pero hay otras razones para no contarlas:

  • El acto de poner en palabras una fantasía puede modificar nuestro sentimiento respecto a ella. Se puede evitar contarlas por temor a que pierdan su poder erótico. 
  • El miedo a la reacción de la pareja. Ésta puede sentir celos. Incluso si las aceptan, pueden interpretarlas mal. 
  • Antes de compartirlas, indagar si nuestra pareja está dispuesta a aceptarlas y si queremos oír las suyas.