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exfoliacion pielPara lucir un rostro resplandeciente y sacar el máximo rendimiento a los cosméticos, la exfoliación de la piel semanal es un paso imprescindible.

Los exfoliantes ayudan a suavizar, afinan la piel y aceleran el proceso de renovación celular. Si la tez no está en buenas condiciones, los ‘flashes’ de belleza, maquillajes u otros tratamientos tendrán unos resultados más pobres. Después de exfoliarla, la piel queda más suave, porque se libera de células muertas que, sin esta ayuda, tardarían más tiempo en desprenderse. El proceso natural de renovación, es decir, lo que tardan las células cutáneas en ascender desde la capa más profunda de la epidermis hasta la superficie, se vuelve más lento con los años.

El secreto de estos productos son unos pequeños gránulos encerrados en microesferas que, con el masaje, arrastran esas células. Los hay de texturas cremosas que también dejan la piel suave e hidratada. Hay fórmulas que sustituyen las microesferas por polvo, por lo que el proceso de exfoliación corre a cargo de enzimas o ácidos frutales que separan las células muertas de la superficie de la piel.

Los pasos que debes seguir para la exfoliación de la piel

Es aconsejable hacerse la exfoliación una o dos veces por semana, y está recomendado para todo tipo de cutis: suaviza las pieles de tacto rugoso o con imperfecciones.

Por su parte, para las más sensibles hay productos de textura muy blanda, con principios activos que limpian y mantienen el nivel de hidratación necesario.

  1. Para lograr mejores resultados sigue este proceso en tu casa, solo necesitas 20 minutos: primero desmaquilla bien el rostro. Después humedece la piel con agua tibia y masajea suavemente el producto exfoliante, de dos a tres minutos evitando siempre la zona de los ojos. Incluye los labios, porque estimularás el tejido y retirarás las células muertas. 
  2. Para su correcto uso, masajea el producto con las yemas de los dedos o con un cepillito facial, si se trata de una textura cremosa. Después, aplica una mascarilla purificante con arcilla o caolín para limpiar los poros y unificar el tono de la piel. 
  3. Termina aclarando abundantemente con agua. Resulta muy práctico hacerlo en la ducha, porque facilita la retirada total de las partículas. 
  4. Si tienes la piel muy seca, no son recomendables los jabones o geles limpiadores con agua, sin embargo, una exfoliación regular te ayudará a que no se acumulen células muertas que dan un aspecto apagado al rostro. Recuerda que debes compensar la falta de agua o de grasa con productos hidratantes específicos para tu tipo de piel.

Consejos y recomendaciones

Evita la deshidratación. Observa el estado de tu piel ya que la limpieza excesiva puede provocar deshidratación al eliminar innecesariamente lípidos esenciales y células barrera encargadas de retener la humedad natural de la piel.

La piel puede quedar tirante o sentirse algo más seca después de exfoliarla. Aplícate una crema o una mascarilla hidratante, que no sea astringente.

El maquillaje se mantendrá mejor si antes has hecho una exfoliación y si has aplicado un tratamiento que compense la sequedad producida.