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ex-pareja rupturaCuando una pareja se separa, cada miembro de la ex-pareja tiene que enfrentarse a todo lo que no funcionó dentro de sí mismo para sacar adelante esa relación. Es un acto que exige totalmente la valentía de enfrentarse a los problemas que residen en nuestro interior.

Ambos tienen que realizar un proceso psicológico que les conduzca a revisar lo que les hizo romper, y enfrentarse así al duelo por la pérdida de lo que la otra persona representaba en su vida.

La separación de una persona a la que se ha querido constituye uno de los momentos de mayor angustia que puede vivir un ser humano, ya que la pertenencia a una pareja nos da un lugar en relación al otro: somos alguien.

Cuando nos quedamos sin ese referente, parte de nosotros se va con nuestra ex-pareja y nos enfrentamos a la soledad y a una reconstrucción de nuestra vida, que ya no sabemos cómo desarrollar.

Si la identidad es muy frágil y el apoyo en el cónyuge era muy importante, se puede llegar a un estado de desesperación tal que se prefiera morir o matar. El odio hacia la ex-pareja suele tapar la desesperación de no saber andar solo por el mundo y de sentir una desestructuración interna difícil de soportar.

El otro, en este caso, jamás es responsable de lo que nos sucede, ya que la elección de pareja se lleva a cabo en gran medida por unas razones inconscientes.

Cómo defenderse de una ex-pareja

El rencor que se puede tener contra el otro tras una ruptura puede alcanzar niveles de crueldad contra los que conviene defenderse.

  • Los hijos son el terreno más delicado. Muchas personas los utilizan, llegando a indisponerles contra el ex. Esto es colocar una bomba de relojería en el corazón de los hijos que más tarde estallará en la cara de aquél que la haya puesto. Los hijos distinguen si son manipulados. 
  • La mejor manera de evitar los daños que uan ex-pareja nos puede inflingir es elaborar el duelo que la separación produce y enfrentarnos a los miedos. También reconocer que el daño que pretende hacernos está relacionado con su incapacidad para hacer frente a sus dificultades, más que por el dolor de habernos perdido. 
  • Si nos sentimos culpables o víctimas, debemos preguntarnos cuáles son los lazos afectivos que no podemos romper. Saber por qué elegimos a esa pareja nos ayudará a organizar en el futuro otro tipo de vínculo.