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las defensas naturalesEl sistema inmunológico se puede ver afectado por desequilibrios orgánicos y psicológicos. Algunos consejos pueden ayudarte a prevenir problemas.

¿Dónde se oculta el mecanismo biológico que hace que unas personas resistan mejor las enfermedades que otras? Como están comprobando los científicos, el secreto de un sistema inmunológico eficaz radica tanto en la relajación como en la alimentación.

Los siguientes seis puntos recogen las conclusiones de numerosos estudios médicos y pueden ayudarte a combatir eficazmente virus y bacterias durante el invierno, y potenciar tus defensas naturales.

1. Lleva una vida social activa

Según los expertos, las personas que mantienen numerosas relaciones sociales pertenecen a grupos, hacen voluntariado o disfrutan de una pareja y de muchos amigos y familiares tienen menos probabilidades de enfermar que las que viven aisladas.

Este descubrimiento es una paradoja médica, porque los individuos que entran en contacto con mucha gente se exponen a más gérmenes explica uno de los investigadores inmunólogos de la Universidad de Pittsburgh, Estados Unidos. Sin embargo, hemos comprobado que una vida social activa no sólo estimula cambios biológicos que fortalecen el sistema inmunitario, sino que, al aumentar la autoestima, provoca cambios en el comportamiento que redundan en un mejor cuidado de la salud.

En otro estudio, los investigadores sometieron a 276 personas sanas al virus del resfriado. Los más solitarios tenían cuatro veces más probabilidades de coger un catarro que los que mantenían seis o más actividades sociales.

2. Mantén buenas pautas de sueño

Es de las mejores cosas que puedes hacer por tu sistema de defensas naturales. Y es que las células que nos protegen de las enfermedades se regeneran durante el sueño.

Por el contrario, en un estudio con pacientes con depresión leve, se vio que los que padecían insomnio tenían niveles reducidos de ‘células asesinas’, encargadas de prevenir enfermedades.

3. Aprende a relajarte

Las hormonas del estrés (cortisol y adrenalina) agotan el sistema inmunológico. En cambio, las técnicas de relajación (meditación, yoga) reducen los niveles de ácido láctico, que es una sustancia relacionada con la tensión muscular, y hacen que el organismo responda menos a la adrenalina.

Según algunos expertos, aunque no lo sepamos, todos tenemos una zona de paz mental a la que podemos acceder en cuanto nos levantarnos de la cama.

Para llegar hasta ella proponen este ejercicio: túmbate, cierra los ojos y respira hondo (llenando el vientre, no el pecho), aspirando y expirando lentamente.

Visualiza durante 10 minutos un escenario sugerente (un bosque, una playa) y deténte en él. Después, incorpórate lentamente y recrea esa imagen dos o tres veces durante el día.

4. Sigue una dieta rica en nutrientes protectores

Incluye en tu alimentación verduras y frutas ricas en antioxidantes, como el brócoli, la guayaba, el mango, el kiwi y el tomate; toma pescado azul y carnes magras dos o tres veces a la semana; consume lácteos desnatados; no descartes los huevos (se puede tomar hasta uno al día, según las últimas investigaciones) ni los frutos secos, y haz siempre un buen desayuno.

Un estudio de la Universidad de Bolonia (Italia) señala que ciertos micronutrientes pueden afectar al número y la eficacia de las células asesinas, vitales para la función inmunitaria. Entre ellos están el selenio, el zinc, las vitaminas B6, E y A, y el ácido fólico.

Otra investigación de la Penn State University (Estados Unidos) indica que, en contra de lo que se pensaba, las defensas naturales no se van debilitando con los años, siempre que el individuo goce de buena salud y se alimente bien.

5. Vigila los síntomas de enfermedad

Por ejemplo, febrícula, sudores nocturnos, ganglios hinchados, fatiga. La dentadura y los genitales son quizá las zonas en las que las infecciones pasan más desapercibidas.

A menudo, para cuando se detectan, ya han provocado serios daños. Para evitar riesgos y no sobrecargar el sistema inmunológico, los médicos recomiendan acudir al dentista con regularidad, limitar el número de parejas y practicar sexo seguro.

Sin embargo, advierten contra el uso abusivo de los antibióticos. Éstos, además de ser ineficaces contra las infecciones de origen vírico (catarros, gripes, herpes), deben reservarse para situaciones en que el organismo por sí solo no sea capaz de combatir con éxito una invasión bacteriana.

Recurrir a ellos al menor síntoma dificulta que las defensas biológicas se fortalezcan.

Para dormir mejor

  • Reduce el consumo de bebidas con cafeína (café, té, refrescos de cola).
  • Vete siempre a la cama a la misma hora.
  • Duerme en un ambiente fresco y lo más tranquilo posible. Si puedes, utiliza sábanas de algodón guardadas entre lavanda, porque ese aroma propicia el sueño.
  • Usa la cama sólo para dormir. Levántate si no consigues dormirte y acuéstate cuando vuelvas a sentir sueño.
  • Haz el amor dos veces por semana. Se ha comprobado que esa periodicidad mejora la respuesta inmunológica.