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esperanza diabéticosLo repite insistentemente la Organización Mundial de la Salud (OMS). La diabetes del tipo 2 (estrechamente relacionada con la obesidad y la falta de ejercicio físico, y que concentra más del 90 por ciento de los casos de esta enfermedad) es más que una pandemia en expansión.

Sus consecuencias a medio y largo plazo aumento del riesgo de infartos de miocardio e ictus, amputaciones de miembros, insuficiencia renal con necesidad de diálisis, ceguera… no sólo son dramáticas a nivel personal, sino que, tal como pronostican los especialistas, podrían llevar a la bancarrota al sistema sanitario.

‘Si no actuamos pronto, podemos encontrarnos con una oleada mundial de muertes prematuras y con hospitales desbordados atendiendo a pacientes incapacitados cada vez más jóvenes’, señalan estos expertos.

Dieta y ejercicio

La dieta y el ejercicio son la mejor prevención contra la diabetes.

  • Sólo recientemente, la diabetes tipo 2 ha pasado de ser vista como una ‘enfermedad relativamente benigna de las personas mayores’ a ser considerada como sinónimo de elevado riesgo vascular. Un riesgo aún mayor para la mujer. Si la diabetes duplica el riesgo de infartos e ictus en los hombres, cuadriplica ese riesgo en las mujeres diabéticas respecto de las mujeres que no sufren la enfermedad.
  • Se ha comprobado que media hora de ejercicio diario y una dieta hipocalórica y variada mejoran la acción de la insulina y previenen el trastorno. No sólo evitan el desarrollo de la enfermedad, sino que ambos son parte integrante del tratamiento de la diabetes para toda la vida.

Terapias posibles para la diabetes

Trasplantes, terapia celular y regeneración, tres alternativas posibles.

  • El desarrollo de la diabetes está asociado a la pérdida de células beta del páncreas, productoras de insulina. El transplante de páncreas es hoy una posibilidad que se realiza en pacientes muy seleccionados.
  • El transplante de islotes pancreáticos supone una simplificación del procedimiento. Los islotes de páncreas del donante se inyectan por vía venosa para que se implanten en el hígado del paciente. Además de lo complejo de separar islotes del páncreas, el método obliga a un tratamiento inmunosupresor con efectos secundarios y los resultados a largo plazo son limitados. Tras cinco años, sólo un 15 por ciento de los trasplantados no necesita inyectarse insulina.
  • Por su parte, la terapia celular de la diabetes persigue obtener células beta productoras de insulina mediante técnicas de ingeniería genética, a partir de células embrionarias o de otro tipo.
  • La terapia más atractiva sería la de poder regenerar el páncreas del propio paciente, pero eso está aún en fase de experimentación.