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verdon puenting franciaLas paredes del cañón del río Verdon en la Provenza francesa son mundialmente conocidas como una de las mejores zonas para la práctica de la escalada. Además, desde hace unos años en el gigantesco puente de Artuby se puede realizar unos de los mayores saltos de puenting de toda Europa.

La Provenza francesa encierra entre sus aromas a lavanda uno de los cañones más espectaculares de toda la geografía europea. Sus paredes son punto internacional de la escalada deportiva moderna. El Verdon es una mezcla de abismos y rocas que debe su nombre al color verde intenso de las aguas del río que serpentea hundido en sus profundidades. La Naturaleza ha enriquecido sus aguas con una importante cantidad de flúor, que actúa sobre unas micro algas que colorean el agua y cuya intensidad aumenta con la profundidad.

El río Verdon nace a 2.150 metros de altitud en el macizo de Sestriére, cerca del puerto de Allos. Poco a poco va descendiendo sin grandes saltos, hasta introducirse en una suerte de barrancos estrechos y muy profundos. Estos desfiladeros fantásticos excavados en las rocas jurásicas son aprovechados en su parte alta para la práctica de la escalada deportiva. Murallas de hasta 200 metros se elevan planteando un lujoso espacio vertical difícil de igualar. A principios de los ochenta, en plena efervescencia del nuevo movimiento de la escalada libre, estas paredes tuvieron un imán irresistible para todos aquellos que querían enfrentarse con las nuevas dificultades. Hoy el Verdon sigue siendo algo así como la Meca de la escalada europea. Casi un millar de vías surcan las placas, diedros y fisuras más espeluznantes de esta vertical caliza.

Aquí la escalada tiene la particularidad de tener que descender a los abismos para acometer la ascensión, ya que la carretera es el vínculo de acceso más importante y, principalmente porque la calidad de la roca verdoniana se hace patente en los últimos metros de la altura total de las paredes. Esto le confiere a la escalada un plus añadido que muchos no aceptan: demasiado vacío.

Lago de Sainte-Croix

La parte más espectacular del curso del río se sitúa entre Castellane y Moustiers-Sainte-Marie. Aquí el río se estrecha progresivamente hasta abrirse en el lago de Sainte-Croix, un lugar repleto de vida en el verano.

El Verdon queda divido en dos orillas. La cornisa sublime es la formada por la izquierda, donde el río Artuby, un afluente, le presta más agua al Verdon. En otro lugar el Artuby tendría personalidad y entidad propia, pero aquí queda ensombrecido por el de mayor envergadura. Tal hermanamiento puede contemplarse en el balcón de la Mescla. Desde este punto elevado es posible observar la mezcla entre ambos ríos. El torrente esmeralda se enrolla alrededor de una cresta estrecha formando una hoja de cuchillo, describiendo un magnífico meandro antes de recibir las aguas del Artuby.

Un poco más adelante, o atrás según por donde hallamos accedido, tendremos que pasar de un lado al otro gracias al gigantesco puente de Artuby, un arco único de 110 metros de luz que hace temblar al más osado cuando se asoma por la barandilla. Bajo sus pies 184 metros de caída hasta llegar al fondo del río.

Un buen día a alguien se le pasó por la cabeza realizar un salto con cuerdas desde el puente, inaugurando el puenting en este lugar. De esto hace ya veinte años. Un poco después, con la llegada del benji o salto de gomas, el Artuby estaba en la mente de muchos. Al principio la actividad estaba reservada a semiespecialistas, ya que tras el gran salto había que remontar muchos metros de cuerda, con una fatigosa técnica de espeleología, hasta alcanzar nuevamente el asfalto. Pero la popularización del deporte hizo que la empresa que gestiona el salto más grande de Europa sobre superficie estable -se ha saltado de plataformas, globos o telecabinas, superando esta altura- ideara una pequeña grúa, que desciende al saltador los metros que le separan del suelo. Este gran salto es tan espectacular que hasta verlo produce congoja. Lo más difícil es salir a la palestra con el corazón tranquilo.

Salto al vacío

Una pequeña antesala de lona con un vestidor nos permite colocarnos el arnés de seguridad y las perneras arnés correspondientes. Todo es revisado una y otra vez. La tensión crece, y más cuando el grito del que nos antecede se pierde en el vacío.

Ahora son los últimos instantes antes de que la grúa suba nuevamente la goma y nos la coloquen en las cinchas de las perneras. Una pequeña escalerilla parece conducirnos al cadalso. Hay que estar muy seguro para, cuando tengamos los pies apoyados en la baranda, no dar marcha atrás. El master-jump nos dará las últimas explicaciones y el uno, dos y tres. No hay que dudar y pronto estaremos inmersos en la gran caída. Probablemente para muchos sea más que suficiente la experiencia. Las gomas no se tensan hasta que nuestro descenso rebasa los 42 metros de pleno vuelo. Ahora un poco más amortiguados seguiremos bajando más del doble.

El suelo se irá acercando y de repente todo se alejará de nuevo; es el primer rebote que nos llevará casi hasta donde hemos saltado. Un momento de gravedad cero nos hará quedarnos estáticos un breve instante antes de que la caída vuelva a producirse. Todo habrá terminado cuando desde abajo miremos el imponente arco del puente. No estábamos seguros de poder hacerlo pero, al final, nos lanzamos. Hemos saltado al vacío con gomas desde el punto más alto de Europa.

Guía practiva

Accesos

El cañón del río Verdon se encuentra en el sureste de Francia por lo que, dada su cercanía con España, una opción muy apropiada es llegar hasta él en coche. Una vez atravesada la frontera, por la A-51 debemos llegar hasta Manosque, donde tomaremos la D-6 hasta Riez para continuar por la D-952 a Moustiers Ste Marie. Desde allí se pueden tomar dos caminos: el de Castellane o el Ayguines-Lago St Croix. Ambos conducen al puente de Artuby.

Dificultad

La falta de sangre fría para saltar es la mayor de las dificultades a la que tenemos que hacer frente a la hora de hacer benji. Las estrictas medidas de seguridad reducen el riesgo de accidentes al mínimo. La sensación que produce el salto es muy fuerte, por lo que no todo el mundo puede soportar una experiencia de estas características.

Época

La actividad funciona diariamente en los meses de verano y en fin de semana el resto del año.

Equipo

Ropa cómoda y zapatillas de deporte. Como recuerdo del salto, las personas se pueden llevar un trozo de goma elástica. La empresa las cambia cada 200 ó 300 saltos.

Consejos

Al tratarse de una actividad de riesgo puede ser muy recomendable contratar un seguro para este tipo de viajes o similar.

Alrededores

Como en el resto de Francia, existen en las cercanías del río Verdon lugares de sumo interés cultural y paisajístico que no debemos dejar de visitar durante nuestra estancia en el país galo. Es interesante acercarse a Aiguines y descubrir su castillo del siglo XVII. Además, no debemos olvidarnos de Moustiers Sainte Marie; el pueblo es precioso. Destacan sus comercios de loza y el museo de esta cerámica, además de las iglesias del siglo XII y XIII. El campanario románico del siglo XII y el castillo del XVIII en La Palud. Castellane, por su parte, es una ciudad histórica con sus iglesias Saint Victor (s. XII), torreón pentagonal (s. XIV) y la torre del reloj. Por otra parte, existen senderos como el Martel que recorren el río Verdon por debajo, adentrándose por el interior de túneles y miradores. En el lago Saint Croix alquilan piraguas durante el verano y es posible navegar por el interior del cañón.