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Principales enfermedades de transmisión sexualLas enfermedades de transmisión sexual (ETS) han aumentado en los últimos años de forma alarmante, fundamentalmente, entre los jóvenes con edades comprendidas entre los 15 y los 25 años. Para entender su dimensión, sólo hay que prestar atención a las cifras. Estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan que una de cada 20 personas en el mundo padece una de ellas al año.

En algunos países del norte de Europa estas infecciones están adquiriendo rasgos epidémicos. En EE.UU. se diagnostican anualmente 12 millones de nuevos casos. Sin embargo, estas cifras parecen estar muy por debajo de la realidad, ya que muchos casos no llegan a tratarse.

El gran desconocimiento al respecto y la cantidad de portadores asintomáticos son hechos determinantes. Aunque no se dispone de un registro sobre la situación en España, sabemos que las cifras pueden ser muy similares a las de otros países de alta incidencia en ETS.

¿Por qué aumentan las enfermedades de transmisión sexual?

Existe mucha ignorancia sobre estas enfermedades porque las cifras no mienten. A la carencia de una educación sexual efectiva hay que unir otros hechos. La esfera sexual de una persona es algo tan íntimo que existe una especie de negación para admitir que los momentos placenteros puedan ser causa de enfermedades.

Muchas mujeres ceden ante la negativa de su pareja a usar preservativo, el método más efectivo para evitarlas. Este hecho refleja también el aumento de embarazos no deseados, sobre todo, entre la población joven.

A veces, quienes sufren alguna enfermedad de este tipo la ocultan, ya que socialmente está mal visto, y no buscan ayuda.

Las personas sexualmente activas deben someterse a revisiones regulares tanto ginecológicas como urológicas, según las recomendaciones del médico.

Consecuencias fatales

Ciertas infecciones pueden provocar problemas de infertilidad e incluso una de ellas, el virus del papiloma humano, se asocia a un mayor riesgo de cáncer de cuello del útero. Los síntomas de las ets son muy molestos (picor, relaciones sexuales dolorosas, molestias urinarias…) e influyen sobre el bienestar de la persona que la padece.

No hay que olvidar que la mujer que sufre ciertas ETS puede transmitirlas a sus hijos durante el embarazo o en el parto. Además, la presencia de cualquier ETS facilita la adquisición de otras.

Cómo lograr su control

El derecho a la información es fundamental dentro del contexto de la educación sexual. Las campañas de información y sensibilización de la población, así como que los médicos sean conscientes del problema real y lo tengan presente, ya que, quizás, son uno de los colectivos que más pueden influir en la conducta sexual de las personas.

El uso de una protección adecuada y segura en las relaciones sexuales, como el preservativo, es imprescindible para controlar las enfermedades de transmisión sexual.