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Las principales causas de mortalidad de la población en países desarrollados están vinculadas a enfermedades crónicas, en su gran mayoría relacionadas con el estilo de vida. Las enfermedades del adulto que tienen una relación directa con alimentos se pueden describir a continuación:

Estilo de vida alimentacion

Se puede identificar que el consumo y la excesiva frecuencia en el uso de algunos productos constituyen uno de los problemas más importantes de la alimentación.Podemos identificar los siguientes:

  1. Elevado consumo de azúcares simples, llamados “calorías vacías”: sodas, pastillas, chichas, bebidas azucaradas.
  2. Alto consumo de grasas, de origen animal y/o vegetal, en cantidades superiores al 30% de las calorías totales de la dieta. Ya sean grasas saturadas, monoinsaturadas, polinsaturadas o colesterol. Ejemplo: frituras, hojaldres tortillas, patatas fritas, carne frita.
  3. Insuficiente consumo de fibras, tanto fibras solubles como insolubles, que en el intestino modifican la velocidad de absorción de ácidos grasos y colesterol y favorecen la eliminación del colesterol biliar. Las fibras son, además, vehículo de las vitaminas y minerales de los alimentos.
  4. Consumo de Sodio en cantidades ilimitadas, por el uso de adictivos y conservantes en los alimentos manufacturados (monoglutamato de sodio), además de la sal común. Caldos, sopas de paquete o de lata, salsa china, embutidos.
  5. Consumo exagerado de purinas, especialmente por las vísceras, caldos de carnes y embutidos, con su consecuente elevación de los niveles de ácido úrico y comprometimiento renal.
  6. Inconstancia en el consumo de vitamina C.

A estas costumbres de alimentación que forman parte de nuestro estilo de vida, se unen el sedentarismo, la ingesta exagerada de alcohol como la “droga permitida” y el cigarrillo.

Con el objeto de corregir estos problemas proponemos lo siguiente: Fomentar desde la infancia, una alimentación correcta, que implique:

  1. Comer todos los días alimentos variados utilizando 5 grupos de alimentos:  vegetales y hortalizas (de color amarillo o verde) frutas (especialmente cítricas) cereales (de preferencia integrales) y raíces leche o derivados (bajos en grasas) carnes de res o de pollo, magras, pescados, huevos.
  2. Aumentar el consumo de fibras naturales: frutas naturales, nueces, vegetales y cereales integrales.
  3. Elegir alimentos bajos en grasas (30% o menos de las calorías totales) y no contaminarlos con aceite: NO FREIR.
  4. Evitar todos los azúcares simples. Ej. sodas, azúcar blanca, pastillas.
  5. Utilizar la sal para cocinar con moderación, no más de 5 gramos al día (equivalente a 1 cucharadita), y observar el contenido de sodio de las etiquetas.
  6. Aumentar el consumo de pescados y mariscos (2 a 3 veces por semana).
  7. Limitar el consumo de bebidas alcohólicas.
  8. Ingerir de 6 a 8 vasos de agua al día, es fundamental para mantener el cuerpo saludable.
  9. A este cambio de hábitos de alimentación debemos agregar hacer ejercicios con frecuencia, los cuales debemos incorporar a la vida familiar, de una manera placentera. Enseñamos más con el ejemplo que con repetir simplemente el conocimiento. Cada día más se confirma que el ejercicio y la buena mesa son las claves para la salud y la buena calidad de vida.