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enfermedad del lupusAún no se conocen bien las causas de la enfermedad del lupus y sus síntomas cambian de un paciente a otro, pero la mayoría de afectados, un 90%, son mujeres.

A los 21 años, Lucía empezó a encontrarse mal. La cabeza le estallaba, se le caía el pelo, se sentía agotada, le dolían las articulaciones…

Tienes una gripe de caballo y anemia‘, le dijo el médico. Pocos días después, le salió una erupción roja en las mejillas y la nariz. Lucía acudió a un endocrinólogo, quien le mandó hacerse una prueba de anticuerpos antiADN.

Lucía tenía lupus eritematoso (de ‘lobo rojo’, en latín, porque la erupción recuerda las marcas que tienen algunos lobos en la cara).

Creí que el mundo se me venía encima. Me dijeron que era una enfermedad de pésimo pronóstico‘, comenta. Eso fue hace 7 años. Hoy, Lucía sabe que, con tratamiento, puede llevar una vida normal. También, que el lupus es una enfermedad autoinmune.

En personas sanas, el organismo produce anticuerpos para combatir virus, bacterias y otras sustancias invasoras. En la enfermedad del  lupus, crea anticuerpos contra sus propias células y tejidos sanos.

La consecuencia es inflamación, dolor, erupciones, calor… Pero aún hay más.

Estos insidiosos autoanticuerpos se unen a otras sustancias celulares para formar unas moléculas llamadas ‘complejos inmunes’. Su acumulación contribuye aún más a la inflamación y deterioro de los tejidos.

Las grandes preguntas de la enfermedad del lupus

¿Quién contrae lupus? y ¿por qué? Se sabe que el 90% de los que lo padecen son mujeres (lo que hace pensar en una influencia hormonal) y que puede darse a cualquier edad (la más habitual, entre los 17 y 35 años).

También, estudios con gemelos han revelado que tiene un componente hereditario. Pero no sólo los genes y las hormonas influyen. Infecciones víricas, el entorno, el estrés, la luz solar y algunos fármacos intervienen.

Cada caso es diferente y la inflamación puede afectar a: articulaciones (artritis), riñón (nefritis), piel (eritema), sistema nervioso central (depresiones o hiperactividad), corazón (pericarditis, endocarditis, miocarditis), pulmones (pleuritis), vasos sanguíneos (vasculitis) sangre (anemia o leucopenia)…, y los síntomas pueden ser leves o severos, con brotes esporádicos.

El tratamiento de la enfermedad del lupus requiere estricta vigilancia. Corticosteroides, antiinflamatorios no esteroideos, inmunosupresores y medicamentos para la malaria (suprimen en parte la respuesta inmune) son los fármacos más utilizados. Como tienen efectos secundarios, deben tomarse bajo vigilancia médica.

Señales de alarma

Acude al médico cuando tengas: sensación de agotamiento, dolores en las articulaciones, eritema, fiebre, molestias de estómago, cefaleas, mareos…

Te conviene: limitar la exposición al sol, evitar el estrés, hacer ejercicio y seguir una vida ordenada, con pautas fijas de actividad y descanso.

Una dieta rica en pescado azul (sardinas, salmón, caballa, atún) puede reducir la inflamación. Además, bebe mucha agua, para proteger los riñones.