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elegir saco de dormirDormir después de un largo día de caminata a través de montes, ríos o senderos, requiere un reparador sueño. De aquí la importancia de pasar la noche en condiciones. Por eso, te vamos a dar algunas anotaciones interesante para elegir saco de dormir.

Es recomendable, que antes de comprar este objeto se piense en la utilidad que se la va a dar, es decir, con cuanta frecuencia vas a salir de camping y cuando lo vas a hacer, en verano o en invierno. Los sacos que existen en el mercado tienen características distintas dependiendo de la época del año en la que se van a utilizar. Pero para las que no estéis muy puestas en este asunto y lo único que queráis es hacer una escapada de vez en cuando, lo mejor es que os inclinéis por un polivalente para las cuatro estaciones del año, son sintéticos y de gama alta.

Cuando vayas a comprar un saco de dormir presta atención a las distintas partes que lo forman y de qué materiales están hechas. La parte exterior tiene que ser impermeable y transpirable. Las costuras internas y externas, mejor que no coincidan, de lo contrario, pasará el frío por ellas.

Detalles importantes

El interior suele ser de algodón a nylon (aunque este último es más ligero también resulta más incómodo, ya que el sudor se pega a la piel). Cómpralo de algodón, así en verano te absorberá la humedad generada por la transpiración y en invierno te ayudará a retener el calor.

Pon atención también al relleno que lleva el saco por dentro. El peso y volumen del material con el que esté hecho deben ser lo menores posible. Los que van rellenos de pluma, en vez de nylon, son más delicados.

Cómo meterse en el saco de dormir, la utilización

Antes de introducirte en el saco de dormir agítalo con fuerza. De este modo, las fibras huecas recogen aire y aumentan su volumen. ¿Para qué todo esto? Pues, además de servir para que duermas mejor, es conveniente hacerlo para aumentar sus cámaras de aire y mejorar su regulación térmica.

Consejos contra el frío

Casi todos los sacos que hay en el mercado son talla única, si te queda grande, ata lo que sobre por abajo con una cuerda o lo que tengas a mano. ¿Qué consigues con esto? Pues, que no se tenga que calentar tanto aire dentro del saco.

No se te ocurra, por muy cansada que estés, meterte en el saco sin hacer el esfuerzo de quitarte la ropa con la que has estado durante todo el día. Para dormir usa poca ropa, mejor prendas ligeras que gruesas, el saco ya se encarga de abrigarte suficientemente.

Siempre con esterilla

Conviene que utilices una colchoneta aislante debajo del saco, tu peso, estés o no gordita, comprime el relleno del saco y le quita capacidad térmica. Además de evitar que el frío del suelo te cale los huesos, conseguirás que tu espalda no esté hecha un ocho al día siguiente.

Después de pasar la noche dentro del saco, airéalo y sácale el relleno, no sólo por higiene, sino también porque la humedad que se ha generado por la transpiración se queda en el relleno, quitándole capacidad térmica. Para que la recupere es necesario, pues, airearlo.

Toca limpiarlo y guardarlo

Para limpiar el saco de dormir después de su utilización, no te queda otro remedio que hacerlo con productos especiales para ello. Olvídate de la secadora, y del sol, lo mejor es ponerlo, una vez lavado, muy extendido y a la sombra. Y si quieres evitar demasiados líos con la limpieza, lo mejor es que utilices una funda interior de algodón para dormir, así sólo tendrás que lavar la funda en vez del saco.

Si por casualidad le hicieras un roto o una pequeña quemadura -cuidado con los cigarros y cerillas, los sacos están hechos de materiales altamente inflamables-, hay unos adhesivos especiales para reparar estos entuertos.