Alimentación

El sobrepeso y la obesidad juvenil es un asunto familiar

luchar obesidad juvenilAtacar este problema en sus inicios puede evitar la obesidad futura.

Tenemos la mala tendencia de sobrealimentar a los niños. Es un problema que se acentúa entre las familias latinas, donde el sobrepeso juvenil muchas veces no tiene su origen en cuestiones de herencia genética, sino en condiciones sociales.

Creemos que un niño «regordete, cachetón y colorado» es más sano que uno delgado y hasta nos asusta ver niños que calificamos como «flacos». Debemos aprender a no suponer, pues a veces las apariencias engañan.

Por lo general, al llegar a la pubertad y la adolescencia el cuerpo va tomando su forma definitiva y mi principal consejo es fomentar la educación física entre nuestros hijos con el fin de evitar el la obesidad juvenil. Lo ideal es que realicen una actividad física aproximadamente tres veces por semana en forma intensa, o bien, todos los días, pero con moderación. Una caminata de 30 minutos es un buen ejemplo para este último caso.

Es fundamental que el niño aprenda a comer, para ello existen las llamadas pirámides de nutrición en las que se indica cuáles son los alimentos que deben comer y en qué porciones aproximadas.

Pero, ¿qué hacer ante los hechos consumados?

Antes de los 15 años de edad, clínicamente no existen tratamientos que hayan demostrado ser efectivos para el sobrepeso juvenil. Así que ante este panorama, todo se basa en incentivar el hábito del ejercicio y modificar la conducta alimenticia.

No se trata de hacer dietas o restringir exageradamente la comida, sino aprender a comer adecuadamente, según lo que el cuerpo demanda.

En este proceso contra la obesidad infantil o juvenil, el apoyo de la familia es clave.

Dé hoy mismo ese primer paso. Hable con su familia sobre la importancia de cuidar su salud. Procure que en esa reunión estén presentes los miembros habituales de la familia, sea pequeña o grande, pues es más fácil conseguir resultados si todos están de acuerdo desde un principio.

Sin embargo, preste atención a la forma en que lleva a cabo la charla: es fácil caer en malos entendidos y que en lugar de motivar, los demás se sientan presionados, principalmente los más jóvenes.

Es importante recordar que durante las etapas de niñez y juventud, no se pueden suprimir totalmente los dulces y las golosinas, ya que las calorías son necesarias. Sea flexible, pero no abandone su propósito de optimizar la alimentación familiar.