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el síndrome de la clase turistaLargos periodos de inmovilidad pueden tener consecuencias fatales para la salud. Cuando se viaja o se trabaja por largo espacio de tiempo delante de un ordenador, es necesario moverse a menudo.

Elisa estaba viendo la televisión en su casa de Madrid cuando sintió un dolor en el pecho, como un tirón muscular. ‘Al principio, no le di importancia, pero me siguió doliendo todo el día, y me sentía cada vez peor. Por la noche, incluso me costaba respirar‘, cuenta. Eduardo, su marido, se asustó y la llevó a urgencias. Los médicos le pusieron oxígeno y le hicieron varias pruebas, pero no acababan de determinar la causa. ‘De pronto, uno de ellos me preguntó si había viajado recientemente en avión. Le dije que hacía tres días que había vuelto de Nueva York. Poco después, me diagnosticaban una embolia pulmonar‘.

Le dijeron que era una complicación de la trombosis de venas profundas (TVP) -coágulos de sangre en las venas-, relacionada con largos periodos de inmovilidad. Elisa permaneció cuatro días en el hospital, donde la trataron con anticoagulantes. ‘He tenido suerte de salir con vida del susto, pero no me parece bien que las líneas aéreas no informen de los riesgos. Si te dan folletos para el uso del chaleco salvavidas en caso amerizaje forzoso, algo que suena poco probable, deberían incluir consejos y ejercicios para reducir el riesgo de trombosis‘, comenta. Aunque estos riesgos no son exclusivos del avión. Pueden darse en cualquier situación que conlleve periodos prolongados de inmovilidad (síndrome de la clase turista): largas horas sentadas ante el ordenador, viajes en tren y autobús, permanencias en cama…

¿Cuáles son las situaciones de riesgo para “el síndrome de la clase turista”?

En la mayoría de los casos, los síntomas de ese ‘síndrome de la clase turista’, como se denomina ahora, son apenas un dolor agudo puntual y una hinchazón en la parte baja de la pierna. A veces, como en el caso de Elisa, parte del trombo (coágulo) se desprende y viaja por el torrente sanguíneo hasta los pulmones, donde puede ocasionar una obstrucción de consecuencias fatales. Pero tampoco se trata de alarmar, en realidad hay situaciones de riesgo concretas, como las siguientes:

  • Haber padecido trombosis con anterioridad o tener algunos antecedentes familiares de este trastorno.
  • La edad. El riesgo de trombosis de una persona de 20 años es de menos de uno entre 10.000; a los 75 años, ese riesgo es de uno entre 1.000.
  • Tomar la píldora, estar embarazada o haber dado a luz recientemente aumentan las probabilidades. En esas situaciones se dan alteraciones en el índice de coagulación de la sangre.
  • Haber padecido o estar en tratamiento de cáncer.
  • Realizar trabajos que requieren permanecer inmóvil mucho tiempo o permanecer en lugares en los que la movilidad esté totalmente restringida (trabajar en medios de transporte, permanecer mucho tiempo ante un ordenador…).

Cuando viajamos en avión

La OMS (Organización Mundial de la Salud) ha reunido a expertos para estudiar la relación entre el riesgo de TVP y los viajes en avión. En respuesta, algunas líneas aéreas ya han empezado a editar folletos con consejos, ejercicios, movimientos para realizar en el propio asiento (flexiones de rodilla, paseos, rotaciones de pies, movimientos de los dedos…).