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el aburrimiento sintoma¿Sientes que tu vida es gris? ¿Te cansa la gente, el trabajo o la familia? El aburrimiento te ha dominado, si el mundo se ha vuelto odioso para ti, ha llegado la hora de hacerte algunas preguntas sobre tu vida.

El aburrimiento puede circular entre personas, aparecer ante algunas actividades que realizamos o darse sin que nada lo provoque. Lo asociamos entonces a una especie de cansancio, de falta de sentido o ganas de vivir. Puede aparecer de forma, en apariencia, gratuita.

En cualquiera de estos casos, estamos instalados ante un malestar que conviene resolver, pues sino acabará haciéndonos daño. Bajo su pasiva apariencia, este sentimiento esconde una carga de agresividad que se produce cuando soportamos de forma continuada algo que no nos gusta.

Tu opinión, la que más cuenta

Si conocemos la causa, conviene que nos preguntemos por qué aguantamos algo que nos desagrada sin ser capaces de alejarnos de ello. Aprender a protegernos de quien nos aburre, sin dejar de ser corteses, es un modo de conocernos y de tenernos cierto cariño.

Puede ser que el hastío o la apatía nos invada sin previo aviso, entonces, podemos estar en el umbral de una depresión. Nuestro mundo interno se encuentra en lucha y nos defendemos de sentir contradicciones y conflictos con esa desgana que produce el aburrimiento. Aunque también puede ser la llamada para que nos hagamos unas cuantas preguntas acerca de nuestra vida.

Rutina peligrosa

Si hay algo en lo cotidiano capaz de aburrirnos es la repetición, la esclavitud de los horarios, hacer siempre lo mismo. La rutina y la costumbre se alían con una inercia que nos “mata de aburrimiento” y destruye nuestros impulsos creativos, los únicos con los que se pueden establecer las bases de un proyecto personal, porque están enlazados al deseo de vivir.

Lo mejor, un buen cambio contra el aburrimiento

  • Reflexiona sobre qué es lo que puede estar paralizando tus impulsos, y qué puede hacerte sentir rechazo o irritación. Si no encuentras respuesta, aguanta la incertidumbre y la encontrarás.
  • Replantea tu vida y defiéndete de las situaciones que te aburren.
  • Busca la compañía adecuada, personas con las que te sientas bien.
  • Muévete y declara la guerra a la pereza. Oblígate a cualquier actividad dinámica.
  • Acuérdate de tus manos y realízate con trabajos creativos o de manualidades, que también relajan.
  • Si vives en una ciudad, concédete una escapada en busca de la naturaleza, el ritmo de ésta te curará del estrés urbano.