Compartir

implantes pecho cirugiaLas jóvenes estudiantes de secundaria estadounidenses están viviendo la popularización de los implantes de senos como regalo para el final de este período estudiantil. Estas mujeres suelen tener menos de 19 años y sus preferencias, además del aumento de sus senos, están en las modificaciones de nariz y de orejas.

La Sociedad estadounidense de Cirugía Plástica ha confirmado que, efectivamente, el aumento de senos está entre las tres operaciones estéticas más populares de cuantas se realizan a menores de 19 años en los Estados Unidos, después de las modificaciones en nariz y orejas. Hasta ahora, especialmente entre aquellos con posibilidades económicas, los regalos más habituales para premiar el fin de la escuela solía ser un viaje o un coche. Ahora, la lista incluye un par de senos postizos que, en una cultura fascinada por las curvas femeninas como la estadounidense, aumente la presencia de estas jóvenes en la sociedad.

“Dada la riqueza que existe en California, tampoco es nada raro la que consigue el BMW y el aumento de senos”, declaró el doctor Joas, respecto de la operación que puede costar entre 4.000 y 7.000 dólares. Las empresas especializadas en este cambio estético son conscientes del mercado, que ha triplicado sus ventas desde 2000, y en estas fechas de fin de estudios y bailes de graduación proliferan los anuncios que animan a las más indecisas a conseguir aquello que la naturaleza no les proporcionó.

“Ahora puedes tener la confianza que siempre quisiste”, anuncia una valla publicitaria desde las playas californianas exhibiendo la fotografía de una mujer segura, al menos, del tamaño de sus senos, que casi se escapan de la imagen. El mismo ángulo se utiliza en los anuncios que, desde las paradas de autobús en las zonas estudiantiles preguntan a las viandantes si “alguna vez te habías imaginado tan voluptuosa” o desde las páginas de revistas como Marie Claire o Cosmopolitan dan ese último empujón con la sugerencia: “Haz tus sueños realidad”.

Los anuncios no suelen incluir avisos de los posibles efectos secundarios y, por el contrario, vienen acompañados de ofertas como cupones de descuento por 50 dólares sobre el valor de la operación o bañadores gratuitos que cubren de manera minúscula el nuevo cuerpo ampliado. “No veo nada malo en ello. Nadie criticaría a alguien que se arreglara la nariz porque es demasiado pequeña, entonces ¿por qué tiene que ser diferente con los pechos?”, afirma la señorita Square, orgullosa de sus nuevos implantes. En su decisión no existe sombra de preocupación ante los 32 millones de dólares que tuvo que pagar Inamed, corporación dedicada a los implantes de silicona, después de ser denunciada por millares de mujeres cuyas prótesis perjudicaron su salud.

A juzgar por los números, en la decisión tampoco ha influido el hecho de que populares caras famosas como Pamela Anderson, Jenny McCarthy o Mary McDonough han decidido aumentar su fama eliminando sus implantes pectorales. Mayor poder de convocatoria ha tenido la cantante pop Britney Spears, que a sus 17 años ha conseguido otros minutos de fama y otra talla en sujetador gracias a sus nuevos implantes.

Según las cifras de la Sociedad de Cirugía Plástica, el número de jóvenes por debajo de los 19 años que decidieron someterse a una operación el año pasado fue de 1.840, una cifra que ha aumentado un 89% desde 2000. Estas cifras sólo reflejan a los pacientes de las empresas y corporaciones miembros de esta sociedad, por lo que la cifra real de operadas podría ser más del doble.

Aunque la moda pudiera parecer un fenómeno californiano —el estado conocido por su adoración hacia los cuerpos perfectos—, Texas y Florida son territorios donde las estudiantes también han demostrado su deseo de lucir un nuevo escote en las cenas fin de curso. Además de una cultura llena de imágenes donde las cinturas son de avispa y los torsos voluptuosos, otra de las razones apuntadas por los expertos en referencia a este deseo de senos postizos entre la juventud es que algunas madres quieren mostrar a sus propias hijas en la edad de su despertar sexual que más puede ser mejor.

“Tengo pacientes que, después de recibir este regalo por su graduación, fueron a las mejores universidades y vieron aumentar su aplomo y su seguridad en ellas mismas”, comentó uno de los miembros de la sociedad. Pero, según miembros del cuerpo de psicología, existen otros medios para aumentar la seguridad de una joven sin necesidad de bisturí e implantes salinos. Aun así, en muchos casos, esta recomendación llegará tarde, ya que habrá muchas que, cuando la oigan, ya habrán echado mano de sus herencias, ahorros o bolsas escolares para pagar por su nueva talla.