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edades de la mujer: pubertad y climaterioLa pubertad y el climaterio, dos etapas clave de la vida de una mujer, van acompañados de numerosos trastornos físicos y emocionales.

Dos momentos cruciales para la mujer

La salud de la mujer está condicionada por la evolución cronológica de un complejo sistema hormonal llamado eje hipotálamo-hipófisis-ovario.

Él es el que determina el comportamiento de las hormonas sexuales (estrógenos, progesterona y andrógenos) a lo largo de las diferentes etapas de nuestra vida.

Hay que tener en cuenta que en nuestro desarrollo existen dos momentos cruciales: el comienzo de la etapa fértil (pubertad) y el fin (menopausia).

Estos dos acontecimientos condicionan el desarrollo de los caracteres sexuales secundarios (mamas, vello axilar y pubiano, cambio corporal…). Y, también, el comienzo de los sangrados menstruales cíclicos y la ovulación.

El ciclo menstrual (menstruación-fase folicular-ovulación-fase luteínica-menstruación) implica complejas modificaciones que se producen en los ovarios y en el resto de los órganos genitales femeninos cada mes y durante los años fértiles.

El centro de mandos que coordina todos estos cambios (que se repiten con una periodicidad regular, habitualmente cada 28 días) radica en el cerebro. El objetivo de estas modificaciones es preparar al organismo femenino para un eventual embarazo.

Y es que el ovario de una mujer al comienzo de la pubertad contiene de 300.000 a 500.000 células germinales que albergan, cada una de ellas, potenciales óvulos. Pero sólo unas 400 ó 500 conseguirán expulsar un óvulo, aproximadamente hacia la mitad de cada ciclo mensual.

Menopausia y climaterio

El término menopausia hace alusión a una fecha: el día de la última regla, que se debe al cese de la función del ovario y se confirma transcurridos 12 meses de ausencia de menstruación.

El climaterio, sin embargo, es un concepto mucho más amplio. Se refiere a los años sucesivos en los que se van produciendo cambios hormonales que culminan con el cese definitivo de la función ovárica.

Éstas son sus características más reseñables:

  1. Agotamiento progresivo de la reserva folicular ovárica y alteraciones de la función ovulatoria, que desaparece con la llegada de la menopausia.
  2. Hormonalmente, esta etapa se define por un aumento de las gonadotropinas hipofisarias y una disminución de las hormonas ováricas (estrógenos y progesterona).
  3. Alrededor de los 45 años (perimenopausia) empiezan a aparecer los primeros síntomas que indican que la menopausia está cercana: irregularidad de los ciclos menstruales y acentuación de los síntomas premenstruales, sofocos, sudoraciones nocturnas y sintomatología psíquica. Todos ellos pueden alterar notablemente la calidad de vida de las mujeres que los sufren.
  4. El descenso estrogénico facilita la atrofia genitourinaria y es un factor de riesgo. Además, favorece la osteoporosis y las dolencias cardiovasculares.

La etapa fértil

El despertar del eje hipotálamo-hipófisis-ovario condiciona el primer suceso crucial en la vida de la mujer: el inicio de la pubertad.

Este acontecimiento provoca la liberación de una hormona en el hipotálamo, la GnRH, que da origen a numerosos cambios. Entre ellos está el aumento de la liberación de gonodotropinas en la hipófisis y secreción hormonal ovárica.