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edad independizarseLa infancia parece transcurrir actualmente a un ritmo vertiginoso; los niños dejan de serlo bastante pronto. Sin embargo los sociólogos han detectado un alargamiento en el periodo de duración de la juventud. Esto se manifiesta en una retraso en incorporación al mundo adulto.

Volar del nido, ¿una misión imposible?

En el informe elaborado por el Instituto de la Juventud, los expertos aseguran que la sociedad en la que vivimos dispone de pocos recursos para conseguir que una persona salga del domicilio familiar antes de haber cumplido los 30 años. De hecho, sólo el 23% de los jóvenes españoles que aún no han llegado a la treintena se ha emancipado; el 77% restante sigue viviendo todavía en el hogar familiar.

¿Qué les impide dejar el hogar familiar?

Motivos económicos

Según datos del Instituto de la Juventud, cuatro de cada cinco jóvenes aduce motivos económicos para no dejar el hogar. Los más frecuentes son la precariedad en el empleo, las dificultades para acceder a una vivienda y los bajos salarios. De entre los que trabajan y quieren independizarse, sólo el 45% dice ganar la cantidad que le hace falta. Un importante porcentaje espera aumentar sus ahorros para poder emanciparse, mientras que un 9% aduce motivos afectivos para no dejar la casa familiar.

La comodidad es otra de las razones más esgrimidas. De hecho, un 18% (en su mayoría, varones) es económicamente autosuficiente y dispone de estabilidad laboral, pero permanece en el hogar de sus padres.

Los jóvenes de estrato social más bajo acostumbran a emanciparse antes. Esto tiene relación con el hecho de que los que disponen de más medios suelen prolongar sus estudios con cursos de posgrado, masters, aprendizaje de idiomas, etc. Para todos ellos, la dependencia económica mientras estudian les impide marcharse de casa.

Una vez han terminado su formación, tampoco lo tienen fácil, ya que, según datos del Instituto Nacional de Estadística, tardan una media de dos años y medio en encontrar su primer empleo.

Mayor permisibilidad de la familia

La tolerancia dentro del entorno familiar propicia también esta situación de dependencia. En la familia prima un sistema democrático de apoyo y los jóvenes ya no ven esta institución como algo represor. Existe libertad de horarios y actitudes, los hijos se tienen a una edad más madura y los padres afrontan la paternidad más preparados y con mayor nivel socioeconómico.

Recelo ante los compromisos

Los jóvenes españoles valoran la libertad de la que gozan, aunque vivan con sus padres, y huyen de cargas familiares. La mayoría disfruta de las comodidades de un hogar, pero sin hacerse cargo de los gastos.

Sólo una de cada cinco mujeres y uno de cada 10 varones convive con su pareja, y cada vez es más tardía la edad en la que dan este paso. Las mujeres suelen emanciparse para vivir en pareja antes que los hombres. Para éstas, el matrimonio significa perder los beneficios de los que gozan hasta ese momento.

Vivir solo o en pareja

Los que abandonan el nido familiar lo hacen por diversos motivos:

  • Formar un nuevo hogar. Éstas son las emancipaciones más tardías y por las que se deciden casi la mitad de los jóvenes.
  • Estudiar. Toman esta decisión a edades tempranas, de los 18 a los 22 años, y se da más en las mujeres. Este cambio de domicilio implica una dependencia económica de la familia.
  • Necesidad de vivir solos. Cuanto mayor es el municipio en el que residen y más formación tienen, mayores son sus posibilidades de independizarse.
  • Trabajar. Es una razón poco frecuente y cada vez menos habitual. Está más generalizada entre los jóvenes con familias que se encuentran en una situación económica delicada y suele coincidir con una formación educativa más elemental. Se da con más frecuencia cuanto más pequeño sea el municipio en el que residen.
  • Por circunstancias familiares. Suele deberse a una mala relación paterno-filial, o al fallecimiento de uno de los padres. Estos casos acostumbran a presentarse con mayor asiduidad entre los jóvenes menores de 21 años y, sobre todo, en las mujeres.