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Dudas BodaAnte tanta presión, es posible que surjan discusiones entre tu pareja y tú, y hasta algún pequeño disgustillo. Lo peor de todo es que antes de decidir casaros nunca había habido ningún roce entre vosotros y surgen las dudas antes de la boda.

Pero claro, ahora estamos en una olla a presión y cualquier chispa provoca que se dispare nuestra válvula. Ante una situación así podemos caer en el error de pensar que hemos dejado de querer a nuestra pareja.

Es verdad que nunca se sabe y que realmente los sentimientos pueden llegar a cambiar en cualquier momento. Una situación difícil, de tensión, nos puede mostrar una imagen de nuestra pareja (incluso de nosotros mismos) desconocida hasta el momento.

Y por eso, es normal que surjan las dudas: ¿es con esta persona con la que yo quiero casarme?, ¿no me estaré precipitando?, ¡pues ahora no me caso!…

Desde luego si las dudas son muy intensas, quizás lo que tenga más sentido sea echar el freno y esperar a que las cosas estén más calmadas para seguir adelante con la boda o no.

En momentos de tanta tensión no se puede decidir con claridad, ni para seguir adelante con la boda ni para romper definitivamente la relación.

Daos un respiro. Olvidaos de la boda durante un tiempo. No pasa nada por aplazar una fecha o por dejar algunos detalles sin resolver. Lo importante es que los dos os sintáis tranquilos y recuperéis lo que realmente importa: vuestra relación.

Desde la calma, podréis analizar mejor porqué preparar la boda os causa tanto malestar y si tiene sentido seguir adelante con los planes, si es mejor esperar o si lo que más os apetece es no montar algo que os lleva tanto tiempo y energía. Todo depende de lo que queráis vosotros.

Esencial: recordar que es más que probable que surjan esas dudas sobre la boda e inquietudes, que le pasa a más gente y que es importante hablarlo con tranquilidad.