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dieta de los coloresNuestra alimentación es cada vez menos variada, lo que no es nada favorable. La dieta de los colores lo que pretende es incrementar esta variedad a través de los colores de los alimentos que ingerimos.

Los hombres prehistóricos se alimentaban con centenares de variedades de frutas y verduras. Hoy, estamos reduciendo el número a tres: la lechuga, las patatas fritas y el ketchup. Esto es lo que me decía hace poco un experto en nutrición.

Frente a esa restrictiva tendencia, las investigaciones insisten: ‘Las personas que toman siete raciones diarias de estos productos tienen la mitad de riesgo de desarrollar las formas más frecuentes de cáncer’. Pero hay también más razones saludables para empezar con la dieta de los colores:

  1. Tienen pocas calorías en relación a su volumen, por lo que, bocado por bocado, engordan menos que cualquier otro tipo de alimento.
  2. Contienen fibra soluble e insoluble, es decir, mantienen el intestino sano y despejado, y ayudan a eliminar grasa.
  3. La ciencia está descubriendo que sus colores desarrollados a lo largo de millones de años de evolución como defensa frente a los rayos solares y a las agresiones del entorno encierran beneficios insospechados de los que sería un disparate privarse. 

Ahora, mira el color de tu dieta: si es marrón o beige, necesitas animarla cada día con al menos uno de estos pigmentos vegetales:

  • Rojo. Las frutas y verduras de ese color (los tomates, la sandía, la guayaba) contienen licopeno, que es un potente antioxidante que previene el cáncer de pulmón, estómago, próstata y mama. 
  • Verde. El brócoli, las coles de Bruselas y el repollo, por ejemplo, aportan isotiocianatos, unas enzimas que refuerzan las defensas del organismo frente a la acción de los pesticidas y otras sustancias cancerígenas, e indoles, que protegen contra los tumores asociados a hormonas, como el de mama. 
  • Verde/amarillento. Las espinacas poseen luteína, un antioxidante que previene algunos tipos de ceguera e inhibe el crecimiento de las células cancerosas, y folato, que es beneficioso para evitar la hipertensión, el Alzheimer, la depresión y los defectos de nacimiento. 
  • Naranja. Rebosantes de alfa y beta carotenos, la calabaza, las zanahorias, los melocotones y el melón cantalupo (de origen francés y redondo) tienen propiedades anticancerígenas y efectos antioxidantes que neutralizan los radicales libres y protegen la visión. 
  • Amarillo/naranja. En este grupo están los cítricos, repletos de flavonoides y vitamina C, de efectos también antioxidantes. No tires las peladuras, porque contienen limonoides, que es un agente antitumoral. Lávalas, rállalas y empléalas en postres e infusiones. 
  • Rojo/púrpura. Este pigmento, presente, por ejemplo, en el vino, los arándanos y las fresas, posee grandes cualidades. Por mencionar una, sus polifenoles son muy beneficiosos para prevenir el cáncer. 
  • Blanco/verdoso. El ajo, el puerro y las cebollas, ricos en compuestos de azufre que tienen efectos anticancerígenos. 

Haz un cambio suave para implementar la dieta de los colores

¿Eres adicta a la comida rápida, pero te gustaría mejorar tu alimentación? Intenta ir transformando tu dieta poco a poco. Se calcula que son necesarios 21 días para asimilar los cambios. Si no puedes vivir sin refrescos, redúcelos a la mitad y sustitúyelos por agua y algún zumo natural.

Hazte el propósito de tener siempre en la nevera verduras y fruta. Añade trocitos de frutas diferentes a tus ensaladas y experimenta con algunas de ellas asadas o al horno. Por ejemplo, ¿has probado el melón a la plancha combinado con verduras asadas?