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montaña japónEsta montaña sagrada es una de las más importantes de Japón y cada año la recorren miles de peregrinos vestidos de blanco. En realidad se trata de una serie de cumbres que se elevan en la prefectura de Yamagata.

“Dewa-Sanzen Shukubo” significa “las tres montañas de Dewa” y es la sede de una secta religiosa conocida como shugendo. Las tres montañas, Gas-san, Yudonosan y Haguro-san, son bellas, pero la última de ellas es además fácilmente accesible y es aquí donde se encuentran su “Shukubo”.

Un “Shukubo” es un templo de estilo tradicional japonés y como tal hace las veces de hostal. La costumbre de alojarse en un templo se remonta hasta el periodo Heian (794-1192).

Semejantes a las posadas japonesas tradicionales, están abiertos a cualquier tipo de huésped, no importa cuál sea su religión. En estos lugares podéis uniros a aquellos que practican la meditación zen. Asimismo, en algunos shukubos podéis saborear la comida vegetariana de los monjes (shojin ryori). De manera que no os perdáis la experiencia si además sois de los que alguna vez se sintió interesado por la religión japonesa o deseó presenciar una ceremonia budista o cinto. Lo mismo recomendamos si, simplemente, queréis disfrutar de un ambiente especial realmente relajados donde es fácil inspirarse y cargarse de pensamientos positivos.

Los precios por noche y pensión completa en los shukubos oscilan entre los 5.000 (si se trata de un albergue juvenil) y los 15.000 yen por noche (el día de Año Nuevo). En Japón hay más de 70 albergues juveniles localizados en templos.

Tsuruoka es la ciudad más próxima a las montañas sagradas. Cuenta con una estación de los ferrocarriles japonesas y muy cerca se encuentra el aeropuerto de Sonia, con conexiones con las ciudades más importantes del país.

Desde Tsuruoka se puede tomar un autobús hasta el pueblo de Haguromachi, donde comienza el trayecto de la montaña. Desde la estación de autobuses hasta el pequeña aldea de Toge hay unas buenas escaleras (2446 peldaños) rodeados de espléndidos cedros. Por el camino veréis una vieja pagoda de madera, un bello puente y una cascada donde los monjes rezan ocasionalmente. Y no olvidéis mirar fijamente a las 33 esculturas repartidas en los escalones, se dice que traen buena suerte a quienes las encuentran.

Hay muchos shukubo en Toge y seguro que si os pasáis por la oficina de turismo os intentarán alojar en alguno de ellos pero si queréis experimentar lo que es un verdadero templo es mejor que insistáis en dormir en el que forma parte de Haguro-san. Con más de un siglo de antigüedad este shukubo fue construido sin planos. Por el contrario, es el resultado de improvisar anexos y reparaciones de todo tipo, lo cual ha dado lugar a sus curiosas esquinas. El único material aquí empleado es la madera y a consecuencia de la intrincada red de puertas y pantallas de papel (especie de biombos) no existen habitaciones definidas y a menudo uno está tan perdido que ni siquiera sabe si está dentro o fuera de un cuarto.