dermatitis atópicaA pesar de que en España el 15 por ciento de la población y casi cuatro millones de niños sufren dermatitis atópica, esta enfermedad crónica de la piel es casi una desconocida.

La dermatitis atópica se caracteriza por lesiones eczematosas (granitos rojizos, burbujas con líquido y/o placas de piel engrosada), se inicia en un 60 por ciento en el primer año de vida, y en un 90 por ciento antes de los cinco años. No presenta malignidad ni es infecciosa, pero repercute negativamente en la calidad de vida de quien la padece ya que, al producir un picor intenso, provoca insomnio, cansancio y dificultad de concentración.

La dermatitis atópica tiende a desaparecer espontáneamente: un 50 por ciento de los casos a los dos años de edad, y un 80 por ciento no presenta lesiones después de la pubertad.

No se cura definitivamente, pero sí puede mejorarse el picor, la inflamación y el aspecto de las lesiones. Para ello, además de utilizar tratamientos médicos adecuados, hay que cambiar ciertos hábitos: evitar lavarse repetidamente las manos, así como usar productos de limpieza irritantes, tejidos ásperos y ropa de lana; huir del calor excesivo, tanto en la vestimenta como en las habitaciones, de lo que pueda producir estrés emocional, y de la sequedad de la piel. Además, conviene lavarse siempre con agua tibia, y utilizar un jabón extragraso o de avena.

Para orientar y ayudar a estos enfermos y a sus familiares, se ha creado la Asociación de Familiares y Pacientes de Dermatitis atópica (ADEA). Esta asociación no lucrativa ofrece charlas-coloquio entre familiares y pacientes, así como comunicación con médicos especialistas, apoyo psicológico e información sobre los avances de esta enfermedad a través de su Boletín y su página web: www. adeaweb.org.