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dependencia emocionalMuchas personas no pueden separarse de quienes les hacen daño porque las necesitan para sentirse vivas, es lo que se conoce como dependencia afectiva. Algunas mujeres soportan cualquier vejación, incluso la violencia física, antes que sentirse solas. Hay mujeres y hombres prisioneros de una mala relación afectiva, que les hace daño, pero que no pueden romper.

Personas que son maltratadas, pero que disculpan la actitud de su maltratador diciendo: ‘En el fondo me quiere, pero a veces le hago perder los nervios‘.

Ciegas y negadoras de la realidad, repiten una relación basada en algún tipo de sufrimiento, físico o psicológico. Justifican a sus parejas y se culpabilizan, cuando deberían sentirse víctimas del otro.

Si estás atrapada en una relación que sólo te hace infeliz, deberías preguntarte si eres adicta a ese tipo de sufrimiento y el por qué de esta dependencia afectiva. Después tendrás que enfrentarte a la fantasía que tienes sobre lo que representa para ti separarte de quien te hace daño.

¿Cómo es posible soportar todo tipo de agresiones y estar convencida de que se quiere a quien las inflige? Más que querer al otro, se le necesita, que es algo diferente. De ahí viene la dificultad de la separación.

Estas personas son adictas a ese otro porque les proporciona la dosis de ‘daño’ que precisan para sentirse vivas. Es el vínculo amo-esclavo que se da en la relación erótica sado-masoquista y que también puede suceder fuera de la cama.

En este tipo de relación lo que prima es el control del uno sobre el otro. Y ambos se necesitan porque no hay amos sin esclavos, ni esclavos sin amo. El mundo afectivo es misterioso y contradictorio porque se nutre del inconsciente.

Éste determina las elecciones amorosas que hacemos a lo largo de nuestra vida, incluidas las elecciones dañinas.

Vínculos insanos que afectan a la dependencia afectiva

Dependemos de fantasmas del pasado que, en cierto modo, organizan nuestras vidas. Si alguien ha crecido sin vínculos afectivos saludables, recurre a la fantasía para soportar esa realidad emocional.

Éstas son algunas características para reconocer que un vínculo afectivo es patológico:

  • Negar la realidad minimizando o justificando conductas inaceptables. 
  • Reaccionar con pánico ante la ausencia del ser amado. 
  • No poder separarse de la pareja, aunque se quiera. 
  • Tener un miedo irracional al abandono y soportar cualquier humillación antes que ser rechazada. 

Se corre más riesgo de montar una relación destructiva, basada en la dependencia afectiva,  si durante su infancia han padecido experiencias como:

  • La muerte o el abandono de la madre sin que apareciera una sustituta adecuada. El desamparo materno provoca en el ser humano una carencia afectiva que siempre tratará de cubrir. Estas personas tienen una baja autoestima y son muy vulnerables. Su estado de necesidad afectiva les hace difícil protegerse de manipuladores sentimentales. 
  • El haber sufrido malos tratos, de orden físico o psíquico, por parte de los padres, convertirá a las víctimas en adultos agresivos o sometidos a maltrato. Al identificarse con sus padres repiten el modelo de relación que aprendieron.