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salir del armarioCada persona es única en sus circunstancias y tiene el derecho de vivir su sexualidad como desee. Salir del armario o declararse homosexual no significa ser diferente, ni tampoco mejor o peor que los demás.

Quiero romper mi aislamiento 

Tengo 24 años y, después de muchas búsquedas, de negarme a la idea e incluso de luchar contra esta realidad, he reconocido que soy homosexual. Si hubiera que preguntar a alguien de mi familia sobre mí, dirían que, simplemente, soy raro, porque hasta hoy me lo he ocultado a mí mismo y lo sigo ocultando a los demás. Me siento aislado y no sé que hacer. Tengo miedo de que se entere la gente, pero, al mismo tiempo, necesito salir de este aislamiento. Me gustaría saber cómo debo contárselo a las personas que tengo más cerca. 

Cada persona es única en sus circunstancias y tiene el derecho de vivir su sexualidad como desee, como quiera o como le sea más gratificante, siempre que le enriquezca como persona y respete los deseos de los demás. Esta máxima es algo que deberías tomar como un verdadero principio a la hora de enfrentarte a tu situación.

Ser homosexual no significa ser diferente, ni tampoco mejor o peor que los demás. Las personas no elegimos ser homosexuales o heterosexuales, porque la orientación sexual no se elige. Lo que sí podemos decidir es tener o no conductas sexuales, y salir o no salir del armario.

Está claro que te sientes confundido, pero eso tiene que ver con lo que consideramos que la sociedad espera de cada uno de nosotros. A veces es fácil sentir que no damos la talla, que somos inadecuados, que no hacemos lo mismo que la mayoría. Y ser homosexual es, sin duda, una forma de salirse de la norma, pero igual que ser más vulnerables, ser de otro sexo o pertenecer a otra cultura.

No estás solo, no estás sola 

Todos, hombres y mujeres, hemos asimilado mensajes culturales parecidos a través de nuestra historia personal y de la influencia social, pero muchos los hemos revisado con la edad, la experiencia y la formación.

Al hacer esta ‘limpieza general’ nos vamos quedando con lo que nos resulta útil y, a la vez, desechando otros mensajes interiorizados que nos provocan sentimientos de culpabilidad. Muchas veces, a raíz de estas sensaciones, nos podemos sentir minusvalorados, desorientados y con la autoestima baja.

Pero ante esta situación tan personal tienes que saber que no estás solo, que hay muchas personas y asociaciones que pueden ayudarte. La información que recibas a través de ellas puede aliviarte de ese aislamiento que confiesas.

Buscar un consejo profesional te ayudará a abordar esas preocupaciones que te impiden aceptar, de momento, tu orientación sexual.

Desmenuzar los miedos significa combatirlos, reducirlos y trabajar para que desaparezcan. Aunque otras personas eligen quedarse encerrados en la soledad y en la negación, y seguir actuando como un heterosexual feliz.

Rompiendo tópicos

No se pueden hacer generalizaciones sobre las relaciones homosexuales, porque las características que se aplican a un grupo nunca definen de la misma forma a todos sus miembros, sea éste homosexual o heterosexual. Algunos estudios sobre parejas del mismo sexo indican:

  • Las relaciones de pareja se establecen y se rompen con facilidad. 
  • El ajuste sexual suele ser fácil. Cada persona suele conocer bien su cuerpo y los resortes que hacen reaccionar a su pareja. 
  • Se trata de relaciones con una gran proximidad afectiva y menos contrastes que las parejas heterosexuales.

Cómo confesar la homosexualidad o salir del armario 

Explicar a los que te rodean cuál es tu opción sexual es una decisión personal; tú eres el que debes decidir porque eres quien mejor conoce tu medio y tu entorno afectivo.

Si todo el mundo te apoya, seguro que vas a sentir un gran alivio. Pero puede que las reacciones sean negativas. Si eso ocurre, valora lo que vas a tener que afrontar. Puede ayudarte:

  • Conocer por qué necesitas contarlo y, sobre todo, la situación que vive tu familia. 
  • Plantearte qué respuesta esperas de tus familiares. Dales un tiempo, no te sientas herido ni te alejes. 
  • El momento debes decidirlo tú; las experiencias de otras personas pueden no coincidir con las tuyas. 

Tienes que pensar que la familia, a veces, reacciona con estupor, negando la conducta homosexual o sintiéndose culpables. Dales un tiempo; en la mayoría de los casos acaban aceptándolo.