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after sun. Después del solEl sol es muy sano si se toma con moderación y con una protección adecuada. De todas formas, después de un baño de sol conviene cuidar la piel y el cabello para evitar posibles daños.

Aunque es muy estético, el bronceado es también el resultado de una exposición al sol que deja huellas tanto en la superficie como en el interior de la piel. Bronceándose de forma progresiva (con una protección adecuada), y sin olvidar hidratar cara y cuerpo diariamente después del sol, se consigue mantener la piel en buenas condiciones. Pero lo habitual es que, si una persona no se quema, no eche mano del after sun después de un par de horas de sol en la playa o en la piscina. Casi todo el mundo considera suficiente la protección solar con filtros y eliminar de la cabeza y el cuerpo los restos de salitre, cloro y otras impurezas. No está mal, pero sería aún mejor utilizar también un after sun que repara, hidrata y evita que la piel se pele.

Los after sun y los buenos productos corporales proporcionan algo más que una sensación placentera de suavidad: encierran en su composición sustancias con poderes reparadores y calmantes. De hecho, mucha gente los usa, principalmente por su indudable capacidad de apaga-fuegos sobre una espalda caliente, un rostro enrojecido o unas rodillas a punto de doblarse a causa del escozor.

¿Y qué sustancias contienen los after sun?

Sobre todo componentes refrescantes, calmantes y regeneradores como el Aloe vera, la vitamina E, la provitamina B5, el bisabolol…y otros ingredientes ultra hidratantes, que mantienen las células unidas y frenan el proceso de descamación. De esta forma, prolongan el bronceado y mantienen un tono más luminoso.

¿Cuándo hay que utilizar el after sun?

Los after sun se aplican después de tomar el sol, sobre la piel limpia y seca (tras una ducha que elimine los restos de cloro y salitre); dando un suave masaje con la punta de los dedos hasta que se absorba; los sprays son muy útiles en las zonas doloridas o con sensación de calor porque no es necesario masajear: basta con vaporizar el producto y esperar a que vaya penetrando.

Si la piel está en buenas condiciones, no es necesario repetir la operación horas más tarde. Si no hay molestias en la piel, si no pica ni escuece, sólo es necesario hidratar, calmar y reparar la piel con una de estas cremas after sun. Si, por el contrario, existe una quemadura habrá que recurrir a lociones hidratantes sólo si se trata de una lesión de pronóstico leve (eritema). Si es de mayor gravedad será necesario acudir al médico. Eso sí, hay que tener siempre muy presente que estas lesiones pueden provocar arrugas y deterioro celular, e incluso degenerar en un cáncer de piel.

Las primeras actuaciones de emergencia. Las quemaduras

El golpe de sol o quemadura solar se produce cuando una zona del cuerpo (los hombros, el cuello, la nariz o la espalda) se quema como consecuencia de la exposición a los rayos solares. En un primer momento se enrojece; más tarde, cuando se inflama empieza a doler y, al cabo de las horas, aparecen incluso pequeñas ampollas.

Se cuida con aguas termales, after sun, cremas muy emolientes y, si fuera necesario, con antiinflamatorios. Si va acompañado de calor, picor, escozor y, sobre todo ampollas, es mejor tratarlo con un tratamiento médico recomendado por un especialista (antiinflamatorios, corticoides tópicos u orales, curas locales). La piel nueva que sale una vez curada la quemadura, es más clara y también más vulnerable; por eso necesita una protección solar más alta. Si la quemadura ha sido superficial no deja cicatrices salvo si se arrancan las costras. A largo plazo, pueden aparecer manchas oscuras en las zonas donde hubo antes una quemadura.