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cuida tus manosLas manos están sometidas a constantes agresiones a lo largo del día: las mojamos y enjabonamos sin secarlas siempre bien. Las exponemos al frío de la nevera y al calor del vaso de café de la máquina de la oficina. Nos machacamos las yemas de los dedos abriendo una lata o nos las pringamos de pintura…

Y tras ese maltrato diario, deben estar listas para acariciar, ser estrechadas o ponernos unas medias finas sin romperlas… Demasiado trabajo como para no prestarlas atención y cuidarlas adecuadamente para protegerlas y mantenerlas suaves y sanas.

Además, las manos son una de las zonas del cuerpo que más acusan el paso del tiempo. De nada servirá librar la más dura de las batallas contra las arrugas del rostro si unas manos manchadas y envejecidas delatan nuestra edad. Para mantener las manos cuidadas hay que seguir los siguientes pasos:

  • Siempre que nos lavemos las manos utilizar jabones con ingredientes hidratantes.
  • No mantenerlas demasiado tiempo en remojo ni abusar del agua caliente, que reblandece las uñas.
  • Cepillar las uñas de forma suave y utilizando cepillos que no tengan las cerdas excesivamente duras.
  • Secar las manos y las uñas muy bien después de cada lavado. -Nada es peor para las manos que la humedad excesiva.
  • Aplicar una buena capa de crema para las manos después de secarlas bien. El gesto de aplicar hidratante en las manos debe hacerse tan natural como para que llevemos un pequeño tubo de crema en el bolso y utilizarlo siempre que tengamos ocasión.
  • Utilizar guantes de goma para los trabajos caseros y desechar los guantes en cuanto tengan el mínimo poro por el que pueda pasar la humedad.
  • Protegerlas en invierno con guantes de lana o piel y en verano con crema solar con un índice de protección alto que evite la aparición de manchas.
  • En caso de manos muy estropeadas por haber sido sometidas a un trabajo especialmente duro es conveniente hacer un tratamiento de choque consistente en aplicar una capa de crema extra-gruesa o específica para manos muy estropeadas antes de acostarnos y pasar la noche con unos guantes de algodón puestos.

Los clásicos guantes de goma “de fregar” pueden ser incómodos para determinados trabajos caseros o de bricolaje que necesitan cierta precisión. Además, en cuanto tienen un pequeño poro dejan de ser útiles porque permiten pasar la humedad.

Es conveniente tener en casa un paquete de guantes desechables de latex (se venden en las farmacias) para utilizarlos solos o bien bajo los guantes de goma en caso de necesitar una protección extra. Estos guantes utilizados en hospitales y centros sanitarios, son finos y flexibles y están impregnados de talco por dentro, lo que impide que las manos suden y las mantienen secas y aisladas.