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cuidar piel solHartos estamos de repetir lo malo que es el astro rey, que, además de poner moreno, comete todo tipo de tropelías con la piel.

Para paliar los efectos secundarios del sol conviene beber agua, incluso antes de sentir sed, para preparar y rehidratar el organismo.

Tampoco está de más pertrechar al cuerpo de vitaminas antioxidantes como la E y la C –en forma de zumos, ensaladas o complementos vitamínicos–, ya que son dos de las armas más poderosas del organismo para plantar cara a los radicales libres.

Respecto a la piel, no hace falta ser un lince para observar que queda reseca y áspera tras un día de sol. Una forma de evitarlo es combinar el uso de cremas de protección con aceites hidratantes, para así darle un plus de suavidad a la epidermis.

¿Qué son los productos ‘after sun’?

Devolver parte de la tersura perdida es la finalidad de los productos ‘after sun’, emulsiones hidratantes con un alto contenido en agua y ricas en activos calmantes y reparadores. Por supuesto, nada tiene de malo usar en su lugar una buena crema hidratante corporal, pero éstas son más difíciles de extender y resultan más emolientes que reparadoras.

Las texturas de los ‘after sun’ se han multiplicado en los últimos años, y elegir entre gel, espuma o spray es cuestión de gustos. Según la sed de la piel, a menudo no basta con una sola aplicación y lo mejor es repetir para asegurarse una piel satinada.

Para las más coquetas, nada como los sensuales y nuevos ‘after sun’ con brillos nacarados o con color, que potencian el bronceado y proporcionan un reflejo satinado a la piel. Eso sí, como el que avisa no es traidor, habremos de advertir que a más color, mayores posibilidades de manchas en la ropa.