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cuidar pelo en veranoCon el verano el cabello puede sufrir un poco, pero no pasa nada que no pueda arreglar la cosmética. ¿El secreto? Acertar con el lavado más conveniente, la nutrición que necesita tu pelo y el acabado final para lucir una melena realmente perfecta.

Acierta con la limpieza

Rara es quien no se lava la cabeza más a menudo en verano que en invierno. Hay que elegir un champú suave, que se aclare con facilidad, y elimine residuos sin agredir.

El truco: no siempre hace falta aplicar el champú hasta las puntas. A veces basta con lavar la raíz, lo que más se engrasa, y dejar que el agua haga el trabajo en el resto.

Reparar, lo más importante

Hasta para las más reticentes a ciertos productos capilares, como acondicionadores y mascarillas, ha llegado el momento de hacer uso y abuso de ellos. Son la mejor manera de nutrir e hidratar el cabello en esta época del año. ¿Tu problema es el pelo graso? Pues nada de llevarlos a la raíz, basta con las puntas. Y como regalo, otro truquito para el cabello muy voluminoso, que se hincha en los climas húmedos: intenta no aclarar totalmente la mascarilla o incluso déjala del todo. El efecto es como una gomina más o menos mate según la cantidad de producto.

El truco: para cabellos casi desahuciados, tipo estropajo, se pueden combinar sin problemas, y en este orden, una mascarilla (nutre en profundidad), dejarla actuar cinco minutos, extender sobre ella el acondicionador (cierra la cutícula y aporta brillo, protegiendo la fibra capilar), y, tras aclarar ambos, finalizar con un acondicionador sin aclarado en las puntas.

Haz que tu pelo parezca más bonito

Una de las cosas más agradables que tiene el pelo es que incluso si está bastante derruido, se puede trucar y darle un aspecto estupendo conociendo algún productito que otro. Para sacar reflejos hasta en el paisaje capilar más árido, lo mejor (tras el uso de acondicionador) son los productos de brillo que hay en el mercado. Se aplican sobre el cabello limpio, y son muy eficaces. Pero, ¡ojo! ensucian el pelo, aunque sólo se extiendan por las puntas.

El truco: con los productos de brillo es fácil que el cabello pase de tener un aspecto sublime a parecer, sencillamente, guarro. Para evitarlo, hay que empezar aplicando muy poco producto en las palmas de las manos y extenderlo sólo sobre las puntas, e ir ascendiendo gradualmente, aumentando la cantidad sólo si hace falta.

El lado positivo de lo negativo

Porque todo tiene un lado bueno en esta vida, hasta los elementos considerados tradicionalmente dañinos para el pelo pueden ser bienvenidos.

EL SOL. Altera el color, siendo especialmente cruel con los tintes oscuros. Pero es un excelente aclarante natural, que transforma el castaño en rubio.

EL SUDOR. Obliga a lavarse la cabeza con mayor frecuencia. Pero esto asegura una mejor oxigenación del cuero cabelludo y puede normalizar los cabellos muy secos.

EL AGUA DE MAR. Reseca y deshidrata el cabello. Pero remineraliza el pelo y mejora el estado del cuero cabelludo.

EL CALOR. Los rayos UVA secan la fibra capilar. Pero abren la cutícula y permite que penetren mejor los productos.

Secretos fáciles y eficaces

Mientras se toma el sol, se puede aprovechar su calor y extender una mascarilla sobre el pelo para que haga más efecto. Después, lávalo como de costumbre.

Para un tratamiento de vapor casero, tras aplicar la mascarilla, nada como cubrir el pelo con papel de aluminio o plástico de cocina, lo que da calor y hace que penetre mejor. Si se puede estar con esa facha un par de horitas ¡mejor que mejor!

Una buena mascarilla casera: basta con calentar un poco de aceite de oliva y masajearlo en medios y puntas, dejándolo actuar un mínimo de dos horas. Después, se lava el pelo de la forma habitual.