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cuando llamar al pediatraLlamar o no llamar al pediatra… Con los niños, esa es la pregunta muchas veces. Para salir de dudas, he aquí algunas indicaciones.

Como consecuencia de las dudas, algunos padres no llaman cuando deberían hacerlo. En cambio, otros lo hacen constantemente por un pequeño dolor de tripas.

Una buena regla es que si los padres están realmente preocupados, llamen al médico.

Para ayudarte a decidir si debes llamar al pediatra, hemos resumido unas pautas diseñadas por expertos. Son simples indicaciones, no normas rígidas. Recuerda que si el estado de tu hijo o hija te preocupa debes llamar al pediatra, sin más preámbulos.

Es mejor llamar al médico si el niño muestra:

  • Cambios en el comportamiento. Una madre y un padre saben cuando su hijo/a no se comporta de la forma habitual. Los cambios pueden incluir un estado letárgico, somnolencia, falta de apetito, pocas ganas de jugar, palabras incoherentes…

  • Inmovilidad. Cualquier lesión que produzca inmovilidad en las articulaciones puede indicar fractura.

  • Traumas en la cabeza. Está claro que si un bebé cae al suelo, hay que llamar al pediatra. Si un niño pequeño se cae de una altura mayor de un metro, el pediatra debe comprobar que no le ha ocurrido nada grave.

  • Dolor. Los niños mayores lo dirán con palabras; los pequeños lo harán con un llanto incesante y explícito. Es un síntoma más que hay que comentar al médico.

  • Vómitos. Si un niño vomita una o dos veces y el contenido es comida sin digerir, no hace falta llamar al pediatra. Si los vómitos persisten, hay que hacerlo. Si, además, son verduzcos, el médico debe ver al niño. Los vómitos verdes indican bilis, que es contenido intestinal.

  • Diarrea. Que el niño tenga la tripita suelta durante un par de días no supone problema. En cambio, cualquier signo de sangre en las heces debe ser comentado con el pediatra.

  • Deshidratación. Los padres deben controlar lo que bebe y orina el niño. Un bebé debe orinar al menos tres veces en 24 horas. Los síntomas de deshidratación en un niño mayor son boca seca, falta de energía…

  • Fiebre. La edad es importante. Si un bebé menor de dos meses tiene fiebre, hay que llamar al médico enseguida. En niños mayores, depende de cómo se sientan y se comporten. Si tienen aspecto de enfermos, tienen el cuello rígido o erupciones y si no quieren comer ni jugar, la llamada es pertinente.

  • Erupciones. Las que no conllevan fiebre (las de los pañales o el eccema) se pueden tratar en casa con medicamentos sin receta. En los demás casos, o simplemente si no se sabe bien la causa, se debe consultar al pediatra. Como son difíciles de diagnosticar por teléfono, los médicos suelen preferir examinarlas en su consulta.

  • Resfriados. La mayoría se pueden tratar en casa, haciendo que el niño tome muchos líquidos. La duración del catarro es lo que determina la necesidad de consultar al pediatra. Si dura más de 10 o 14 días, hay que llevar al niño al médico: podría tratarse de una sinusitis o una infección bacteriana que requiera antibióticos.