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crema bronceadoraLos bronceadores pueden ser la solución ideal para quienes tienen dificultades para tostarse, quienes no tengan tiempo de tomar el sol o, simplemente, quienes deseen obtener un bonito tono dorado sin riesgos.

Las actuales cremas bronceadoras son de agradable textura, fáciles de aplicar, no resecan la piel y ya no tienen ese desagradable olor ácido que les caracterizaba hace unos años. Algunas grandes marcas ofrecen autobronceadores en aerosol o gel, lo que facilita su penetración en la piel.

También podemos encontrar cremas bronceadoras coloreadas, lo que permite ver de inmediato el resultado y elimina en gran parte el riesgo de que nos dejemos marcas y rayas en la piel al aplicarlo.

Las reglas básicas para aplicar la crema bronceadora son:

  • Realizar previamente una buena exfoliación corporal para eliminar las células muertas, suavizar la piel y permitir una penetración uniforme del producto.
  • Empezar por una aplicación de prueba para obtener el tono deseado. Muchas de las grandes marcas tienen una gama tan variada que permite elegir un bronceador distinto según se tenga la piel más clara o más oscura.
  • La crema bronceadora debe aplicarse de abajo hacia arriba, extendiéndolo bien y teniendo cuidado en las zonas rugosas como los tobillos, rodillas y codos para que no se oscurezcan demasiado. Hay que procurar extenderlo bien sin olvidar la parte alta de las piernas, las ingles y los empeines, para evitar que quede una fea demarcación en el tobillo.
  • Tras la aplicación del autobronceador hay que lavarse las manos concienzudamente, cepillando bien las uñas y frotando los pliegues y el interior de los dedos para evitar que queden bronceados.
  • Lógicamente, al lavarnos eliminaremos la crema bronceadora por lo que nos quedará una raya de demarcación en la muñeca. Para evitarlo, una vez limpias las manos pondremos, con el tubo, sin tocarlo con los dedos, un poco de producto en el dorso de una de las manos y frotaremos contra el dorso de la otra extendiéndolo bien.
  • Una vez adquirido el tono deseado, hay que renovar la aplicación dos veces por semana para mantener el color. Es posible que, al cabo de unos días, el tono haya amarilleado un tanto y ya no quede natural. En este caso, lo mejor es exfoliar de nuevo para retirar el pigmento y volver a empezar el proceso. Aplicar capas y capas de autobronceador sólo servirá para empeorar el efecto.

Existen cremas autobronceadoras para el rostro que, bien utilizados, producen un efecto natural, pero hay que tener especial cuidado al aplicarlos porque el mero hecho de que el rostro tenga zonas más grasas o más secas puede producir variaciones de color.

Además, hay que extenderlo muy bien hacia el cuello y el escote para que no queden marcas y tener especial cuidado en las cejas, la raíz del pelo y los labios, que pueden oscurecerse peligrosamente. Si no tenemos buena mano, lo mejor es sustituir el autobronceador por polvos y maquillajes solares que permiten, además, que se broncee la piel mientras lo llevamos.