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contracciones embarazoEl útero es un órgano formado en su mayoría por tejido muscular. Como todo músculo presenta actividad contráctil a lo largo de toda su vida, tanto dentro como fuera del embarazo aunque generalmente no se percibe en la mujer.

Mientras se lleva a cabo la gestación y hasta la semana treinta de embarazo, ésta actividad es muy pequeña y casi imperceptiva. Durante este período se pueden detectar 2 tipos de contracciones: las contracciones de Alvarez (de gran frecuencia y muy suaves) y las contracciones de Braxton Hicks (presentadas en forma mucho más intensa y esporádica, las embarazadas la sienten porque su abdomen se les comienza a endurecer, sin producir dolor, comúnmente éstas contracciones aumentan su frecuencia e intensidad luego de la semana 30 de embarazo).

Cuando la mujer está próxima a parir se produce una transición del patrón de contracciones, pasando así de contracciones de embarazo a contracciones de parto. Entre éstas dos etapas se encuentra un periodo intermedio llamado preparto, que se da cuando aumenta el número de contracciones, aunque no perduran en el tiempo como las contracciones de parto, desapareciendo unas de otras por horas o incluso días (patrón característico del periodo que procede al parto).

Cuando llega el momento del parto, la contractividad uterina aumenta notablemente, generando así una gran intensidad y frecuencia efectiva para modificar el cuello del útero (período dilatante), las contracciones en el parto pueden presentarse aproximadamente cada 3 minutos.

Mientras la dilatación del cuello uterino progresa, la actividad del útero aumenta hasta llegar a su expresión máxima con la ayuda de los pujos, logrando finalmente el nacimiento (período expulsivo). Luego ocurre el alumbramiento, continuación de las contracciones finalizadas en la expulsión de la placenta. Durante el postparto, continúan las contracciones en el puerperio, pero éstas generalmente son muy suaves e indoloras.