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contaminación acústica ruidoLa contaminación acústica es un índice de calidad ambiental. Podríamos decir que es una de las partes objetivas del ruido, porque es observable, medible y porque cualquier persona en las mismas circunstancias y/o situación sería afectada en su salud.

Las percepciones y el sistema nervioso

Nuestras percepciones, es decir, nuestra recepción del mundo exterior, tienen unas posibilidades y unas limitaciones. Cuando decimos que hay contaminación acústica, estamos diciendo que los estímulos auditivos que reciben nuestros oídos, son excesivospara nuestras posibilidades de recepción. Esta situación anormal, desequilibra y lesiona nuestro aparato auditivo y en ocasiones de forma irreversible. ¿Por qué produce problemas de irritabilidad, malestar y estrés? El encargado de recibir la percepción del mundo exterior es el sistema nervioso, por tanto, su capacidad de recepción y de transmisión también queda dañada y en consecuencia este desequilibrio produce problemas a tres niveles que interaccionan entre sí: bio-psico-sociales. Por ejemplo:

  1. Biológicos: enfermedades cardiovasculares, hormonales, neurovegetativas, dolor de cabeza, bajada de defensas (sistema inmunitario)…
  2. Psicológicos: irritabilidad, depresión, insomnio…
  3. Sociales: agresividad, problemas de comunicación y de relación, falta de solidaridad…

Un exceso de contaminación acústica puede romper “el límite de tolerancia” que tenemos las personas. A partir de este momento, el sistema nervioso quedará hipersensible a los estímulos. El ruido se define como un sonido no deseado. Hemos visto que hay un ruido objetivo, es decir, observable, medible y con consecuencias de agresión a la salud para cualquier persona. El ruido también tiene una parte de “subjetividad” que tendría que ver con las características personales (por ejemplo: el tipo de sistema nervioso) y también con la situación y/o circunstancias personales que una persona pueda estar viviendo en un momento dado. Hablar de ruido es hablar de derechos humanos. Sabemos que el descanso es un derecho básico, fundamental y una necesidad que tenemos las personas para poder sobrevivir.