Compartir

tomates en la cocinaEl tomate llegó de América tras el descubrimiento y se extendió con entusiasmo por todo el mundo. Hoy por hoy, es una de las estrellas de la dieta mediterránea y además los tomates en la cocina son insustituibles.

  • La piel de los tomates puede resultar indigesta. Lo mejor es pelarlos. Se les hace una cruz en la base, sujetando cada tomate con un tenedor y sumergiéndolo en agua hirviendo. Con la ayuda del tenedor se pela el tomate, tirando de las pieles, que se habrán soltado justo en la cruz. Se dejan de enfriar totalmente antes de utilizarlos. 
  • Para hacer sopas y cremas frías utiliza tomates muy maduros y rojos. Para ensaladas deberán ser maduros, pero muy firmes. Hay que buscar los que son achatados, firmes y su piel es de tonos rojos con zonas ligeramente verdosas. Por dentro, la pulpa debe ser carnosa y con pocas semillas. Con el calor maduran rápidamente, por eso, al adquirirlos, ten en cuenta cuándo se van a utilizar y cuántos. 
  • Aprovecha sus propiedades nutritivas para, en verano, preparar gazpachos, zumos y cremas. Su aporte calórico es mínimo y sólo aumenta en función de la cantidad de aceite y de otros ingredientes que se añadan. 
  • Una guarnición muy buena para carnes y pescados asados son tomates preparados a la plancha con un picadillo de ajo, perejil y hierbabuena. 
  • Los tomates verdes no se deben consumir, pues son perjudiciales y hasta tóxicos. Deberán ser maduros; sino, dejarlos al aire libre. 
  • La salsa de tomate frito tiene muchas propiedades. Es un pilar de la cocina, pues con ella se pueden preparar muchos platos, y saca de apuros culinarios. Admite muy bien la congelación. Es recomendable realizarla con tres o cuatro kilos. Para hacerla, por cada kilo de tomate que utilices pon dos cebollas medianas, sal, aceite de oliva y tres o cuatro cucharadas de azúcar.