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control de estresLos hombres prehistóricos, nuestros antepasados, consiguieron sobrevivir a las fieras salvajes y otras amenazas del entorno gracias al estrés, ese mecanismo que pone al organismo en situación de ‘lucha o huida’. Hoy no vivimos entre fieras, pero nuestra memoria genética hace que a menudo nos sintamos como un avión a punto de despegar ante amenazas físicas o psíquicas, reales o imaginarias.

Eso sucede porque, ante lo que percibimos como una amenaza, nuestro cerebro da orden de que se liberen las llamadas ‘hormonas del estrés’, que estimulan una serie de respuestas para que el organismo disponga de más energía puntual. Entonces, suben los niveles de azúcar y la presión sanguínea, el ritmo cardiaco se acelera, los músculos se tensan y el flujo de sangre a las extremidades aumenta, por si hay que salir corriendo.

El problema es que, cuando el estrés se hace crónico, puede convertirse en ‘distress’ (estrés malo), que se ha relacionado con todo tipo de problemas de salud, desde úlceras de estómago a cefaleas, dolores abdominales e, incluso, cardiopatías, hipertensión, diabetes y enfermedades autoinmunes. Si bien estudios recientes descartan que estos trastornos estén provocados por el estrés, sí reconocen que éste desempeña un papel no específico, porque, por un lado, inhibe la capacidad del organismo para combatir las enfermedades y, por otro, hace más difícil sobrellevar la enfermedad.

Consejos para mantener a raya el estrés

  1. Haz ejercicio. Correr, caminar a paso rápido, jugar al tenis, nadar o bailar alivian la presión. Y, recuerda, no puedes estar tensa si tu cuerpo está relajado.
  2. Habla de tus problemas con amigos, familiares o con profesionales. Los psicólogos pueden ayudarte a tener una perspectiva más realista.
  3. Sé consciente de tus límites. Si el problema escapa de tu control, no luches en vano. Aprende a aceptar el presente.
  4. Cuídate. Descansa, come y procura dormir lo suficiente.
  5. Diviértete. El ocio y la risa son antídotos del estrés.
  6. Evita la soledad. En lugar de compadecerte, ayuda a otras personas. Por ejemplo, apúntate a clubs, asociaciones, participa en una ONG…
  7. Selecciona tus prioridades. Ocúpate de una cosa cada vez.
  8. No busques tener siempre razón. La cooperación puede conseguir más que la intransigencia.
  9. Llora si tienes ganas. Además, respira hondo de vez en cuando.
  10. Créate escenarios apacibles. Un paseo por el campo, leer o pintar ayudan a crear estados mentales positivos.
  11. Los fármacos no eliminan las causas del estrés. También pueden provocar dependencia. No los tomes sin supervisión médica.
  12. Intenta vivir sin esforzarte continuamente. Haz cosas por el placer de hacerlas. Sé buena contigo misma.

El sexo alivia la tensión

Singapur es un país muy rico, pero, según un estudio reciente, sus habitantes tienen una paupérrima vida sexual. Hacen el amor entre cuatro y seis veces por mes, frente a las 10 o 12 veces de los de la mayoría de países desarrollados. ‘La razón es el estrés con el que vivimos y un horario laboral que nos hace llegar a casa con pocas ganas de sexo‘, señalan los encuestados. Según los expertos, podrían estar privándose de algo positivo, ya que unas relaciones sexuales regulares ayudan a aliviar el estrés.