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consecuencias dieta desequilibradaCafé, refrescos de cola, alcohol, aperitivos… son cada vez más habituales en la dieta. Te desvelamos cuáles son los efectos negativos de una dieta desequilibrada.

Sabemos lo que debemos comer: más fruta y verdura, más legumbres y cereales integrales, más pescado… Sin embargo, somos adictas, no ya a las drogas, sino a una retahíla de estimulantes presentes en la dieta. ¿Cuáles?

Todos esos tentempiés (sólidos y líquidos) cargados de azúcar, grasas, sal, cafeína y alcohol que nos ayudan a ‘mantener el tipo‘ durante el día acaban haciéndonos perder la línea y el equilibrio. Esos productos generan un círculo vicioso de picos de energía y bienestar seguidos de dolores de cabeza, irritabilidad, cansancio… que hacen buscar más de lo mismo.

La consecuencia final: estreñimiento, síndrome del colon irritable, problemas cutáneos, mayor riesgo de diabetes, cambios de humor, exceso de peso…

La cafeína, una inyección de energía

Muchas mujeres son incapaces de enfrentarse a un día de trabajo sin ríos de café. Pero el organismo se acostumbra a esas inyecciones de energía y, en cuanto el efecto inicial se disipa, se instala la necesidad de más cafeína.

Lo peor es que el exceso de cafeína inhibe la absorción de vitaminas y minerales del intestino, irrita el recubrimiento interior de los vasos sanguíneos, puede producir dolores de cabeza, palpitaciones, problemas intestinales, alteraciones en el ritmo cardiaco… Y a largo plazo, tiene efectos depresivos.

El alcohol, siempre con moderación

Consumido con moderación (uno o dos vasos de vino al día), es un buen ‘antiestresante‘. Si se trata de vino tinto, es incluso un buen antioxidante.

Pero tomado en exceso forma parte de una dieta desequilibrada que produce niveles fluctuantes de azúcar en sangre y puede provocar daños hepáticos y problemas psicológicos serios.

Beber con el estómago vacío -justo al salir de trabajar, por ejemplo-, es especialmente perjudicial, ya que afecta a la síntesis de glucógeno, reserva de carbohidratos almacenada en el hígado que debe convertirse en glucosa antes de que el organismo pueda utilizarla.

El alcohol bloquea esa acción, lo que hace que los niveles de azúcar se desplomen.

Un sandwich o un poco de fruta antes de beber alcohol hacen que el azúcar se libere de forma más sostenida.

Los aperitivos y la comida rápida

Hamburguesas, patatas fritas, bollería industrial, aperitivos…, es decir, la comida rápida, proporciona satisfacción instantánea, pero su aporte nutricional es mínimo.

Difíciles de digerir, con alto contenido en sal, azúcar, aditivos, conservantes, colorantes, grasas y pobres en vitaminas, minerales, fibra, proteínas… son lo contrario de la comida sana.

Los tentempiés ricos en azúcar son especialmente ‘adictivos’: potencian la liberación rápida de serotonina (neurotransmisor del bienestar) en el cerebro.

Liberada súbitamente, funciona como un ‘chute’. Cuando los niveles se desploman, causan un bajón que hace buscar más azúcar.

Soluciones prácticas para evitar una dieta desequilibrada

Debes elegir alimentos que potencien la liberación gradual y consistente de serotonina (neurotransmisor del bienestar).

Te conviene:

  • Aumentar el consumo de triptófano, que estimula la producción de serotonina (platos ricos en proteínas: carne, leche, huevos…).
  • Tomar cinco o más raciones de frutas y verduras al día. Aseguran vitaminas, minerales y fibra y ayudan a liberar la serotonina gradualmente.
  • Elegir dulces ricos en fibra: con harina integral o frutas… (así logras niveles de azúcar más estables).
  • No tomes más de tres tazas de té o café al día.
  • Bebe dos o tres litros de agua diarios: estimula los movimientos intestinales, ayuda a la absorción de nutrientes y evita la deshidratación.
  • Lleva una dieta variada y come a intervalos regulares.