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qué es la haptonomía

Una nueva generación de especialistas que han investigado la vida antes de nacer afirman que la comunicación padres e hijo o entre hermanos se da antes del parto y la relación estrecha proporcionaría seguridad al futuro niño, influyendo positivamente en su desarrollo.

No esperes más. Tu hijo está ahí, sin rostro ni cuerpo visible, pero está allí contigo, con su madre, y está deseoso que lo toques a través de la barriguita, que le susurres palabras lindas, que le cantes, que le cuentes cuentos, que le hagas cariño, que le transmitas felicidad. El puede ver a través de sus finos párpados, oír, sentir, degustar y, por supuesto, aprender.

No hay nada más íntimo que el contacto entre un bebé y su mamá, dentro del útero materno. El pequeñito toca, por dentro, el cuerpo de quien le dió vida. ¡Algo que ni ella misma puede hacer! Claro que el padre no puede quedarse fuera, su presencia es fundamental. Pero en esta etapa es como si la mamá dijera soy la protagonista.

Algunos padres esperan que nazcan y de alguna manera y sin saberlo le hacen la ley del hielo… Es como si no estuviera, como si esa redonda caparazón de madre hablara de un ser de otro espacio, pero el bebé en formación está ahí, más sensible que nunca esperando tus manos, tu voz, degustando tu alimento, escuchando tu música y “viendo” tu entorno. Preocúpate entonces de tu atmósfera, la luz y de lo que se dice y hace alrededor tuyo…

¿Qué es la haptonomía?

No es ridículo considerar a tu bebé, que no viene en camino, sino que está ahí, silenciosamente presente. Pues según una nueva generación de obstetras y psicólogos que han investigado sobre fetos en el útero, la comunicación padres e hijo se da antes del nacimiento y proporciona seguridad al futuro niño e influye positivamente en el desarrollo de su personalidad. Eso es lo que llaman haptonomía (hapto significa tocar y nomos, regla).

Y fue hace medio siglo que un médico alemán, Frans Veldman, creó este código especial. Su sistema se basa en pensar en el bebé, en hablarle y, sobre todo, en acariciarlo a través de la guatita; esto es, transmitirle nuestros sentimientos por medio del tacto. La musculatura se relaja a través del masaje y deja más espacio al bebé

Según esta teoría al tocar el abdomen la piel del vientre se ablanda y la musculatura abdominal se relaja tanto que deja más espacio y libertad de movimientos al bebé dentro del útero. Así, los futuros padres pueden sentir muy bien el pequeño cuerpecito de su hijo, tratar de calmarlo cuando está nervioso y hacerse partícipes de sus sensaciones.

Lo beneficioso de la haptonomía es, sobre todo, el contacto con la piel. Mediante el tacto y con técnicas de relajación se pueden comunicar con el niño la mamá, el papá o los hermanos. El padre o quien está más cercano a la mujer embarazada debe ayudarla en los ejercicios, y eso hace que se involucre en más en el embarazo y que se sienta más unido a su pareja y a su futuro hijo.

Para el bebé el contacto con los padres es una experiencia gratificante. Notan que él ya es capaz de recibir el cariño que le transmiten, y sospechan que el hecho de sentirse querido le proporciona tranquilidad y seguridad en el mismo útero materno.

Al parecer, este vínculo temprano con el mundo exterior, lo condiciona de tal forma que cuando nace mantiene una relación más abierta con lo que lo rodea.

Se ha comprobado que el útero no es medio hermético y que el bebé percibe la luz, la voz de la madre, los ruidos del exterior, el tono con que se le habla, etc. A partir de la semana 26 ó 28. Pero, en cualquier caso, lo que sí está claro es que no es un tratamiento negativo ni contraproducente.

El feto desarrolla rápidamente su sistema sensorial y cuenta con una elevada sensibilidad y respuesta. Mucho antes del desarrollo de importantes estructuras cerebrales, se observa que los fetos interactúan entre sí y aprenden de su experiencia. Parecen especialmente interesados en el medio ambiente que les proporcionan la madre y el padre, y reaccionan ante voces, cuentos, música e inclusive simples juegos que les permiten interactuar con los padres. Son los padres principalmente quienes determinan la calidad del ambiente uterino.

Ya no podemos pensar que la placenta protege al feto de cualquier problema que tuviera la madre en su organismo, o que el cuerpo de la madre protege al feto de los efectos nocivos provenientes del mundo exterior. La madre y el bebé enfrentan los riesgos ocasionados por el aire, el agua y la tierra como consecuencia de los residuos tóxicos de la química y física moderna. Los padres son tal vez los últimos en aprender (y sus hijos los primeros en padecer) las consecuencias de estas duras realidades actuales.

No todos los médicos confían en la haptonomía, pero sí están de acuerdo en que los padres se sensibilizan prematuramente con el hijo y se sintonizan mejor con la mamá: “los padres se alegran especialmente al tomar contacto a través del vientre de su pareja con ese desconocido que es su futuro hijo“.

Las investigaciones sobre la vida intrauterina aseguran que los sentimientos de un hombre hacia su pareja y hacia su hijo aún no nacido constituyen uno de los factores más importantes para determinar el éxito de un embarazo.

Además un futuro bebé que oye en el útero la voz de su papá, responde emocionalmente a ella una vez nacido; si, por ejemplo, está llorando, ese sonido cariñoso y conocido le dice que está protegido y se tranquiliza. Los estudios afirman que, cuando antes se interese el padre por la vida de su futuro hijo, mejor será para el desarrollo psíquico del pequeño.