Compartir

Quienes padecen el complejo de víctima son personas que no saben quererse y que no han aprendido a amar, por eso siempre alguien les hace sufrir.

Víctimas y mártires encantadas

complejo de victimaLa persona que se instala en la situación de víctima no quiere que la ayuden. Lo que necesita en primer término es quejarse, porque con la queja se desahoga, disfraza su agresión y vuelve impotente al otro.

Quizá te hayas encontrado a alguien que siempre te cuenta algo malo, pero que cuando le das alguna opción para que salga de esa situación, sólo ve inconvenientes o dice que es complicado.

Ser una mártir es una forma de ser protagonista de una historia, de ser alguien en quien los otros piensan. La mujer cenicienta es víctima de los demás y verdugo de sí misma.

Está alienada, pero no lo sabe. Su alienación consiste en permanecer sumisa, sin creer que ella pueda actuar sobre lo que le ocurre. Se trata de una postura miedosa e infantil, muy conservadora y poco madura.

¿Por qué son así las personas que sufren el complejo de víctima?

La víctima vocacional se desconoce porque su psiquismo oculta un gran resentimiento contra sus primeros objetos amorosos, y la culpa que siente por ello permanece en su inconsciente.

Sin embargo, algunos ecos de estos afectos agresivos llegan a escucharse en esas emociones negativas que acaban provocando en aquél que la escucha. La primera posición que tenemos al venir al mundo es pasiva.

Son quienes nos rodean los que con sus intervenciones nos dan los instrumentos adecuados para interiorizar una instancia que nos permita cuidarnos: así como nos amaron, aprenderemos a hacerlo nosotros.

Si nos protegieron en exceso, si no confiaron en nuestras posibilidades o si proyectaron sobre nosotras inseguridades y miedos, estaremos menos preparadas para dominar nuestro futuro, a no ser que nos enfrentemos al pasado para rectificar nuestra forma de mirarnos y de relacionarnos.

Los que sufren el complejo de víctima no saben quererse y tampoco han aprendido a amar, por eso siempre tienen a alguien que les manipula, que les explota, alguien que les hace sufrir, alguien que no es bueno para ellos.

Lo agresivo siempre está situado fuera. La víctima esconde su potencial agresivo porque prefiere que sea el otro el que se responsabilice de este tipo de afectos.

El sentimiento de culpa inconsciente es muy importante en estas personas que siempre parecen estar siendo castigadas por un destino cruel.

La niña tirana

La mujer que siempre consigue encontrarse en situaciones que la convierten en víctima del otro llevan dentro una niña tirana que no la deja convertirse en una mujer capaz de disfrutar de la vida. Con frecuencia ha tenido una familia donde estar mal era la forma de que se fijaran en ella.

  • La niña tirana no elige, no decide, tiene miedo a la libertad y siempre se mantiene en una actitud neurótica, exhibiendo sus fracasos y sus sinsabores para mostrar lo débil que es.
  • Esta actitud esconde el deseo de que la traten de forma especial porque ha sido una víctima. Se considera mejor que aquél que le hace daño y además esta postura le da derecho a culparle.