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polvos sueltosLos polvos sueltos se han convertido en el toque final y mágico para tener buena cara, ya que fijan el fondo de maquillaje, unifican el cutis y le aportan un aspecto sedoso y aterciopelado. Además son imprescindibles para eliminar los antiestéticos brillos en la problemática zona T (frente nariz y barbilla).

A la hora de elegir los polvos sueltos debemos tener en cuenta que:

Los polvos no sirven para dar color. Todo lo contrario, su mayor virtud es su transparencia, que matiza y unifica dejando ver la piel. Aunque algunos sean de colores, éstos polvos rosáceos, verdes o amarillentos cumplen la función de eliminar rojeces y dar un aspecto saludable al cutis.

Los polvos deben aplicarse con una brocha gruesa o borla especial por todo el rostro, incluidos los párpados y los labios porque ayudan a fijar mejor las sombras de ojos y la barra de labios, pero siempre se debe retirar el exceso con otra brocha limpia para evitar que nuestra cara parezca la de una geisha japonesa.

No es necesario usar polvos si hemos utilizado un maquillaje compacto de efecto empolvado o con una textura de polvo-crema.

Los polvos sueltos se aplican siempre sobre el fondo de maquillaje, pero también podemos utilizar los polvos de colores directamente sobre la hidratante para conseguir un maquillaje ligero -de mañana- y un aspecto natural y saludable.

Para ello esperaremos unos segundos a que la hidratante penetre y luego aplicaremos los polvos como lo haríamos sobre el maquillaje: con la brocha gruesa, con movimientos amplios y sin olvidar el cuello. Después, con un toque de colorete, un poco de máscara y un brillo de labios, estaremos listas.