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simplificar vidaNuestra capacidad para complicarnos la vida es infinita. Estamos en permanente estado de emergencia, haciendo mil cosas y angustiándonos por las que quedan por hacer. Sin embargo, simplificar la vida es un anhelo íntimo que se manifiesta con más fuerza a medida que maduramos. Intuimos que todo puede ser más sencillo, pero ¿cómo lograrlo?

Simplificar la vida parece difícil porque vivimos sometidos a una gran presión, creada en parte por nosotros y en parte por el hipnotismo que nos imponen la televisión y la publicidad, donde “triunfar” equivale a tener más. Y nos olvidamos de que eso no es igual que ser más feliz.

Al simplificar nuestra vida lograremos retomar el control sobre ella y discernir lo que realmente importa. La filosofía de la simplicidad trata de recuperar lo esencial. ¿Por qué cargar con cosas innecesarias? Las emociones negativas, el miedo y la ansiedad pueden pesar más que la hipoteca o los problemas familiares.

En EE.UU. han redescubierto la filosofía de la simplicidad, magistralmente expresada desde hace milenios en el taoismo, y sus seguidores se llaman a sí mismos down-shifters (los que cambian hacia abajo).

Nuestra propuesta tiene otra dirección: se trata de cambiar hacia dentro. Y es que la clave del crecimiento interior es muy simple: una persona puede cambiar su vida si cambia su actitud.

Señales de alarma

¿Te identificas con estas situaciones? Si es así, una parte de ti pide que quites lastre y empieces a simplificar la vida.

  • Te cuesta mucho sentirte feliz porque sí.
  • Sigues enfadada por cosas que sucedieron hace tiempo y las recuerdas regularmente.
  • Sientes a menudo que estás atrapada.
  • Aspiras a mejorar pero has dejado de intentarlo, esperando que llegue el momento.

Simplificar la vida: Te puede ayudar

  • Aceptarte tal y como eres. Date permiso para no ser perfecta.
  • Aprender a decir no. A las mujeres nos han educado para decir sí a todo. Trata de reducir tus compromisos y de no cargarte con las tareas que otros pueden hacer.
  • Sanar relaciones enfermas. Mantener una relación que causa dolor puede complicar la vida. Es fácil romper una relación difícil. Lo difícil es tomar la decisión.
  • Reservarte un rato al día sólo para tí. Es el antídoto contra la confusión de todo el día.

Desacelerar el ritmo. Ir con prisas hace que el tiempo vaya más rápido.

Puedes ponerlo en práctica así

  • Desconecta el teléfono. Evitará que te interrumpa cuando no lo deseas.
  • El felpudo de tu casa sirve también para dejar fuera las preocupaciones.
  • Deshazte de lo que no te sirva. Es una terapia simple y eficaz.
  • Simplifica tus compras y tu dieta. Haz ayuno de frutas una vez a la semana.
  • Preocuparse es ocuparse antes de tiempo.
  • No te cargues con obligaciones por no asumir riesgos.
  • Todo es mejorable, pero eso no supone que no aprecies lo que tienes.

La prueba del minuto

Cuanta mayor velocidad imprimimos a nuestras vidas, más rápido se pasa el tiempo. Pídele a alguien que mire el segundero de su reloj, cierra los ojos y manténlos así mientras calculas que pasa un minuto. Y no te sorprendas si abres los ojos a los 30 segundos. Así comprobarás hasta qué punto tienes acelerada la noción del tiempo.