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medir esfuerzo pulsometroSe trata de controlar el ritmo cardiaco mientras se hace ejercicio. Y el pulsómetro es una de las mejores armas para hacerlo bien y mejorar el rendimiento.

Cada vez hay más personas que practican deporte con frecuencia, ya sea para estar en forma, eliminar el estrés o porque desean llevar una vida más saludable. Y la mayoría de ellas utiliza pulsómetro, un sencillo aparato, de manejo fácil, que les permite conocer el esfuerzo que están desarrollando.

Esta costumbre se extendió entre los deportistas profesionales, porque les permitía entrenar de forma más científica y efectiva, y así obtener mejores resultados que los conseguidos con los métodos clásicos.

El uso del pulsómetro se extiende cada vez más porque a su fácil manejo se suma el precio asequible.

Por qué usar un pulsómetro

Con uno de estos aparatos podremos elegir de la mejor manera posible nuestro nivel de esfuerzo idóneo. O sea, sabremos hasta dónde podemos llegar para no pasarnos del límite.

El esfuerzo puede dividirse, desde el punto de vista de la intensidad, en ligero, moderado, severo, incluso exhaustivo. Y en función del sistema de obtención de energía, en aeróbico y anaeróbico.

La energía

Cuando iniciamos un esfuerzo físico y vamos a mantenerlo durante algún tiempo, la vía normal de obtención de la energía es la aeróbica.

Si durante ese tiempo hacemos una aceleración o sprint, precisaremos para ello recurrir a una vía que nos dé la energía para mantener el sobresfuerzo con algunos inconvenientes: la limitación para mantenerlo en el tiempo (no más de 30-40 segundos), la acumulación de ácido láctico, la no presencia de oxígeno (anaeróbico) y la utilización de los depósitos de glucosa.

Ligero y moderado

Este tipo de ejercicio es aeróbico y es el más recomendado. El aeróbico ligero nos ayuda a ‘estar en forma’ pero no a perder peso. El aeróbico moderado reduce las cifras de lípidos en sangre, ayuda a controlar el peso e incluso se ha descrito que mejora el sistema inmunológico, reduciendo el número de procesos infecciosos de las vías respiratorias altas, frente al resto de la población que no hace ejercicio o lo hace de tipo ligero.

Pero el mayor beneficio del ejercicio moderado es para el corazón, al bombear más sangre con menos energía.

Intenso y exhaustivo

Este tipo de esfuerzo es anaeróbico, aunque pueden existir ejercicios intensos y aeróbicos, como por ejemplo la maratón. Sin embargo puede ser peligroso.

Podría llevar a provocar una reducción temporal de las defensas si se practica durante un tiempo que oscila entre las dos y las 24 horas (el llamado fenómeno de ‘ventana abierta’). Entonces la facilidad para padecer infecciones es mayor.

Si no se está entrenado, tras un esfuerzo agudo puede alterarse la coagulación de la sangre y se corre el riesgo de sufrir un accidente cardiovascular.