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ir a terapiaMuchas personas atraviesan situaciones conflictivas que podrían aliviarse con la ayuda de un profesional, pero. . . ¿qué es y cuándo ir terapia, y cómo saber si la necesitamos?

Son muchas las personas que están atravesando una situación conflictiva que les causa malestar psicológico. Las preocupaciones excesivas, la ansiedad, el estrés, el afrontar una nueva vida…, son algunas de las cuestiones de las que se puede ocupar un psicólogo.

Posiblemente la mayoría de las personas que nos encontramos en situaciones similares, no vamos al psicólogo ni contamos con ningún especialista. Simplemente hablamos de nuestros problemas y nos desahogamos, encontrando así un alivio inmediato. Y es que los problemas compartidos, parecen menos problemas.

Por otro lado, existe todavía la creencia generalizada de que pedir ayuda a un profesional (psicólogo, psiquiatra, etc.) o ir a terapia, es para los ‘locos’, para gente que no sabe resolver las mínimas dificultades que le aparecen o que no tienen a nadie con quien hablar.

Suponemos que poco a poco esa barrera se va superando, y cada vez son más las personas que acudimos a los profesionales para superar sus problemas.

Pero todavía nos quedan algunas dudas: ¿cuándo tengo que acudir a un especialista?, ¿dónde voy?, ¿cómo sé que necesito ayuda? En esta ficha encontrarás respuestas a estas cuestiones.

¿Cuándo tengo que acudir a un especialista e ir a terapia?

No hay normas, pero pueden servirte de orientación los siguientes puntos. En general, necesitamos ayuda cuando:

  • Padeces determinados síntomas que nos hacen sentir mal, como angustia, tristeza, ansiedad. Si éstos aparecen con demasiada frecuencia, son intensos o afectan a varias facetas de tu vida, cuenta con un especialista.
  • Surgen dificultades en tus relaciones, bien a nivel de familia, pareja, amigos, trabajo…, y no sabes muy bien cómo enfrentarte a ellas.
  • Sufres una experiencia traumática, ya que se han puesto en marcha muchas emociones y sentimientos que no son fáciles de controlar.
  • Aparecen síntomas anómalos, como pérdida de concentración, obsesiones o alucinaciones.
  • Te vas metiendo en una adicción (a la comida, a las drogas, al juego…).
  • Tienes problemas para realizar tu trabajo o actividad escolar.
  • Se producen cambios en tus hábitos, por ejemplo, tienes dificultades para conciliar el sueño o has perdido mucho peso sin una explicación aparente.
  • Te abordan los miedos y las preocupaciones, impidiéndote realizar tu vida cotidiana.
  • Aparece cualquier situación que te hace sentir que no controlas tu vida.

Los especialistas, ¿quiénes son?

Psicólogos, son licenciados en Psicología que pueden estar especializados en distintos campos (clínica, educación, recursos humanos…). Su intervención permite analizar las causas del problema y detectar soluciones concretas. La labor es variada y puede ir desde el apoyo al aprendizaje, ya que enseñan técnicas y estrategias que nos permiten resolver las dificultades.

Psiquiatras, son médicos especializados en la rama de Psiquiatría. Son los únicos autorizados para recetar medicación y el mejor cualificado para identificar las causas físicas que pueden estar en el origen o mantenimiento de los problemas psicológicos. Por eso, para resolver algunos problemas psicológicos, va a ser también necesaria la intervención del psiquiatra.

Asistentes sociales, especialistas en resolver las cuestiones relacionadas con la situación social. Te informan sobre recursos, ayudas, trámites legales… Puedes encontrarlos en los ayuntamientos, algunas asociaciones, ONGs, hospitales…

Psicoanalistas, especializados en psicoanálisis y con titulación diversa. El psicoanálisis se basa en las teorías de Freud y normalmente las terapias son largas y van destinadas a encontrar los orígenes de los problemas en la infancia y en los traumas no superados del pasado.

¿Dónde acudir para encontrar terapeuta?

A través de los centros de salud podemos acceder a la consulta de psicólogos y psiquiatras para ir a terapia. También podemos contar con estos profesionales, acudiendo a diferentes fuentes: colegios de profesionales, hospitales, centros privados…

También en estos casos puede ayudarnos bastante la información de personas que han acudido a consulta. Necesariamente no nos tiene porque ir bien con el mismo profesional que ha atendido a nuestro hermano o tío lejano, pero siempre es bueno tener una referencia.

En cualquier caso, elegir terapia y terapeuta es una cuestión personal y puedes probar con diferentes especialistas hasta encontrar uno que realmente te convenza de que puede ayudarte.

Es primordial que compruebes su cualificación profesional y luego que valores si te sientes cómodo con la su forma de ser. Pídele que te explique en qué va a basar su terapia y que te dé alguna información sobre sus técnicas, modo de realizar las sesiones, una previsión aproximada de lo que puede durar el tratamiento…

Es importante que estés de acuerdo con estos primeros criterios, porque fundamentalmente será la confianza que te despierte el profesional, lo que te permita implicarte más o menos en la terapia.

¿Qué hacer cuando surgen problemas con el terapeuta?

Todos los profesionales son personas y es normal que con unos estemos más a gusto que con otros. Es importante que exista una base de confianza entre el profesional y la persona que le consulta, aunque no siempre es necesario que nos caiga simpático. Ahora bien, si nos encontramos realmente incómodos, no tiene sentido seguir con este profesional.

Si ocurre esto, hay que pararse a reflexionar sobre lo que puede estar ocurriendo. Quizás nos encontramos disgustados porque este profesional nos está haciendo llegar a las causas de nuestro problema y eso nos duele.

No podemos dejar que se convierta en motivo para abandonar una terapia, ya que lo que estaríamos haciendo sería evitar enfrentarnos al problema. Sí que es bueno que le cuentes cómo te encuentras y que hables abiertamente de tus sentimientos.