Compartir

comida-rapida-sana¿Es que no es posible la comida rápida y sana? Por supuesto que sí. Precisamente, cuando los alimentos se cocinan menos tiempo, conservan más elementos nutritivos que si se guisan en exceso.

Para la mayor parte de la gente, la comida rápida es sinónimo de alimentación poco sana (rica en grasas saturadas, féculas, colorantes, conservantes…) y, también, de placer fácil, que tomamos casi pidiendo perdón. Hamburguesas, pizzas, perritos… Ya no son sinónimo de comida basura, sólo tienes que cuidar los ingredientes y la forma de cocinarlos.

En realidad, la comida rápida nació con la incorporación de la mujer al mundo laboral, cuando no quedaba nadie en casa para preparar guisos con una larga preparación. La industria comprendió la necesidad de crear un nuevo tipo de restaurante ‘rápido y barato’ y de ofrecer productos fáciles de preparar.

Además los alimentos ricos en grasa tienen mayor ‘palatabilidad’ y son saciantes, y los hidratos de carbono refinados (harinas blancas, azúcares) crean adicción (provocan subidas de azúcar seguidas de caídas en picado) y tienen un bajo coste.

El resultado es que la comida de ‘restaurante rápido’ es rica en grasas y en hidratos de carbono refinados. La consecuencia, en los paises occidentales, es una generación con porcentajes de obesidad altos, con tendencia a la diabetes y un mayor riesgo cardiovascular.

Desde las primeras comidas rápidas hasta hoy se han producido algunos cambios. Por una parte, hay nuevos aparatos que reducen la cocción a pocos minutos (lo que ayuda a conservar los nutrientes).

También sabemos más de alimentación y nos preocupa más la salud. Por otra parte, ya no cocinamos platos tradicionales y cada vez comemos menos en familia, pues acabamos tomando ‘cualquier cosa de la nevera’ o pidiendo comida por teléfono. Sin embargo, no tiene por qué ser así.

Algunas pautas para preparar comida rápida y sana

  • Recurre a los congelados: las verduras conservan así todas sus vitaminas y el pescado y la carne mantienen las mismas proteínas que los frescos. La congelación además destruye parásitos como el anisakis, causante de alergias.
  • Añade verduras a los hidratos y carnes: incorporarás fibra, vitaminas y antioxidantes, reducirás el índice glucémico del plato y rebajarás calorías. Igualmente, las carnes estofadas con verduras engordan menos que con patatas fritas.
  • Perfuma con especias: estarás incorporando sustancias protectoras.

Hazlo tú misma, es muy sencillo

Saca partido de los adelantos técnicos en cocina: ollas rápidas, microondas, sartenes antiadherentes, etc. Prepara unas judías verdes congeladas, en olla rápida y con un sofrito de ajos y aceite de oliva virgen o dora unas rodajas de tomate, berenjena, calabacín y cebolla crudas en una sartén antiadherente con un poco de aceite. Ambos son ejemplos de comida sana y rápida.