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comer en familia saludSentarse a la mesa todos juntos mejora la dieta de nuestros hijos y previene enfermedades futuras.

Es costumbre en muchos hogares españoles que los niños vuelvan a casa del colegio, cojan algo del frigorífico casi nunca un guiso “como Dios manda” y cenen delante de la tele, con los ojos fijos en la pantalla.

Pasaron al olvido las comidas en familia en las que se intercambiaban experiencias y se transmitían tradiciones y valores. Ahora, invadidos por la comida rápida y la falta de comunicación, buscamos los interlocutores fuera del hogar.

Pediatras, psiquiatras y psicólogos infantiles no dejan de repetir que comer en familia ayuda a los adolescentes a mantenerse alejados de comportamientos poco deseables.

De hecho, existen estudios que indican que comer en familia aumenta las probabilidades de éxito en los estudios, reduce el riesgo de alcoholismo y de abuso de drogas en la adolescencia, y mejora la alimentación al introducir en la dieta frutas, verduras y pescados, y reducir las grasas y los alimentos procesados.

En cambio, los efectos sumados de la comida rápida y de la televisión, es decir, de comportamientos sedentarios, resultan alarmantes.

Por ejemplo, en los países occidentales, hasta un 40% de los casos de diabetes infantil es del tipo 2 lo que antes se conocía como diabetes de la edad adulta . La incidencia de esta enfermedad y de la obesidad es tan alto que la propia Organización Mundial de la Salud ya habla de la existencia de una epidemia global. Las consecuencias son gravísimas:

  1. La diabetes tipo 2 es la primera causa de ceguera en muchos países occidentales.
  2. Provoca el 50% de las amputaciones de miembros inferiores en nuestro país.
  3. Es la primera causa de insuficiencia renal en Occidente.
  4. Aumenta entre dos y seis veces el riesgo de infarto de miocardio y 10 veces el de trombosis cerebral.

El deber de los padres

  • Controla los niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos, y la tensión arterial de sus hijos.
  • Potencia las comidas en familia hasta lograr que se repitan tres o cuatro veces por semana.
  • Vigila lo que comen los niños. Para empezar, anímales a aumentar el consumo de frutas y verduras, y ayúdales a reducir el de chucherías, refrescos azucarados y bollería.
  • Intenta preparar platos con ingredientes frescos. Los bocadillos, la pasta y el arroz están bien de vez en cuando, pero no como menú fijo.