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fiebre sintoma o enfermedadPara alrededor del diez por ciento de las personas que la padecen, la causa es de origen desconocido.

La fiebre: ¿enfermedad o síntoma?

Se trata de un mecanismo inespecífico de defensa del organismo ante una infección o lesión. Se habla de fiebre cuando la temperatura axilar es igual o superior a 38ºC.

Cuando está entre 37,2 y 37,9 grados, se llama febrícula. La fiebre tiene efectos beneficiosos y nocivos, pero nadie duda sobre si se debe bajar o no.

La elevada temperatura corporal estimula los mecanismos de defensa, y causa cambios metabólicos, aumento del metabolismo basal y del gasto cardiaco y diversos efectos en el sistema nervioso, especialmente relevantes en niños y ancianos.

Además, el exceso de sudor puede provocar deshidratación y un relativo malestar, a veces en forma de escalofríos para incrementar la producción de calor con la contracción muscular. Todo esto justifica bajar la temperatura.

Sin embargo, la fiebre forma parte de un complejo mecanismo defensivo responsable de la curación de la enfermedad. Incluso el uso de antitérmicos puede producir bajadas y subidas bruscas de la temperatura, con sudores profundos, más molestos a veces que la propia fiebre.

Cuando el termómetro sube

Curiosamente, no existe diagnóstico para al menos el diez por ciento de los casos: personas que padecen de fiebre de origen desconocido, aunque la mayoría se recupera satisfactoriamente.

Por eso conviene tener en cuenta las siguientes normas:

  1. Anote en una hoja la temperatura axilar diaria, matutina y vespertina, para objetivar la fiebre. Normalmente presenta un ritmo circardiano: más baja por la mañana y más alta a última hora de la tarde, con una variación de medio grado.
  2. Durante el proceso, ingerir mucho líquido y una alimentación equilibrada.
  3. Para bajar la temperatura son adecuados los baños en agua templada (entre 36 y 37º C) durante un cuarto de hora o bien poner paños de agua templada sobre la superficie cutánea.
  4. Aplicar tratamiento con antitérmicos siempre que la temperatura sea igual o superior a 38º C. Los más usados son el paracetamol y los antiinflamatorios no esteroideos, como la aspirina.
  5. No utilizar antibióticos de forma indiscriminada, ya que en el mejor de los casos (procesos víricos) no sirve de nada, mientras que en el peor (infecciones bacterianas) enmascara síntomas.

Lo que puede causar fiebre

Existen numerosos estímulos que son capaces de desatarla y que se denominan ‘pirógenos’, del griego pyros (fuego), como:

  • Infección. La mayor parte de los gérmenes (bacterias, virus, hongos).
  • Gran cantidad de reacciones de tipo alérgico o inflamatorio no infecciosas.
  • Trastornos hormonales como el hipertiroidismo.
  • Enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide.
  • Ejercicio excesivo, especialmente en un clima caluroso. El calor causado por el trabajo muscular hace subir transitoriamente la temperatura, que vuelve a bajar poco después gracias al sudor.
  • Cáncer.
  • Lesión del hipotálamo (parte del cerebro que controla la temperatura), por ejemplo a causa de un traumatismo o tumor cerebral.

La fiebre también puede tener otras causas

La persistencia de fiebre durante más de dos semanas hace necesario un estudio exhaustivo y un tratamiento cuidadoso en busca de causas menos frecuentes.

Entre ellas pueden figurar:

  • Hipertermia habitual.  Se produce raramente en mujeres jóvenes, ansiosas, con ligera elevación de fiebre verpertina, que va entre 37,6 y 38ºC, acompañada de ciertas molestias.
  • Medicamentosa.  Es más habitual y se relaciona con fármacos que se consumen habitualmente y que pueden producir fiebre. Entre los más frecuentes figuran los anestésicos, antipsicóticos, antihistamínicos y barbitúricos.
  • Vías urinarias.  La infección de esta área puede dar escasos signos de localización y ser responsable de una fiebre prolongada, especialmente en niños.