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clausulas abusivas

¿Quién no se ha encontrado cláusulas extrañas en algún contrato?

Por ejemplo, las de los billetes de algunas compañías aéreas, en las que se lavan las manos en el cumplimiento de los horarios de salida de los aviones que, según este documento, son orientativos. Unas condiciones que, por cierto, ha denunciado el Instituto Nacional de Consumo por abusivas y les ha dado un plazo de dos meses para subsanarlo.

Para tratar de evitar estas situaciones, en las que siempre es el consumidor el perjudicado, la Ley de Condiciones Generales de la Contratación tiene su propia lista negra de las cláusulas abusivas, consideradas como contrarias a la buena fe y al justo equilibrio entre los derechos y obligaciones del profesional o empresario y consumidor.

Éstos son algunos ejemplos de clausulas abusivas

  • Las que excluyan o limiten la responsabilidad del profesional por daños físicos o muerte del consumidor.
  • Las que comprometen sólo al consumidor y no al profesional.
  • Las que permiten retener cantidades al consumidor por renunciar al contrato y no establecen nada similar para el empresario, incluso si estas penalizaciones son desproporcionadas.
  • Las que facultan al profesional para anular un contrato sin que el consumidor pueda hacer lo mismo.
  • Las que el consumidor no ha podido leer con tranquilidad o sin saber qué contiene exactamente (‘firme aquí’).
  • Las que dicen que no se responsabilizan de lo que hagan los empleados.
  • Las que suprimen el derecho de acudir a los tribunales.